La mecánica de juego de este título lo convierte en un Hack'n'Slash con componentes roleros, más que en un clásico Action RPG. No podremos explorar libremente los escenarios, si no que tendremos un poblado central desde el que nos iremos dirigiendo, conforme avance el argumento del título a diversas mazmorras de dificultad y longitud creciente. El título es bastante lineal, y el argumento, como iréis comprobando en primera persona, no es nada original, ni especialmente atrayente o trabajado. Sólo por este concepto de producción, los fans de Secret of Mana ya se darán cuenta de que no se encuentran ante su juego, aunque no es razón para dilapidar al juego, ya que pese a su relativa sencillez. Exponentes como Diablo, Baldur's Gate: Dark Alliance, Champions of Norrath o incluso el Justice League Heroes de PlayStation Portable, nos demuestran como este tipo de mecánicas, no demasiado profundas, pueden engachar sobremanera, especialmente las producciones de Blizzard o Snowblind Studios.
Al iniciar la aventura podremos escoger personaje y color de pelo, lo que determinará a que tipo de arma accedemos inicialmente, ya que cada personaje tiene una predefinida. Más adelante podremos conseguir los cuatro tipos de arma, aunque como os daréis cuenta bien pronto, y salvo por ciertos requisitos puntuales del juego, lo más recomendable es confiar en el filo de vuestra espada. Nuestros personajes podrán llevar dos armas, ubicadas en los botones A y X, ataques con cada tipo de arma. Podremos redefinir esta asignación al entrar en los menús del juego, accesibles al pulsar R. Cada tipo de arma dispondrá de peculiaridades como potencia cuerpo a cuerpo, movimientos para atraer objetos a distancia, poder devolver las flechas de los arqueros, lanzamiento de notas musicales para apaciguar a las bestias, lo que implica cambiar nuestra estrategia en función de la elección.
El botón Y usará el ataque activo, que escogeremos en el menú anular accesible con L. Dispondremos de diferentes alimentos que recuperarán vida, curación de estados alterados, etc. El botón B dará acceso a la magia, concretamente al elemental que nos acompañe, que podremos escoger, con diferentes efectos de ataque, defensa, curación, sobre varios objetivos. Dispondremos de hasta ocho elementales en el juego: Salamander, de fuego, Undine de agua, Gnomo de tierra, Jinn de aire, Dryad, ataques de tipo planta, Luna, que lanzará rayos de luz o restaurará la vida poco a poco, Wisp de luz y Shade de oscuridad. Las formas de sus ataques, así como las cualidades curativas, de invisibilidad, inmunidad, o efectos alterados, introducen un componente de variedad que hará más o menos interesante, en función de la mazmorra, la elección entre unos u otros.
El sistema de invocación será muy similar al de Sword of Mana. Si mantenemos pulsando el botón B, aparecerá el elemental, y en función de si nos dirigimos a él, o le lanzamos hacia la dirección donde estemos mirando, pulsando de nuevo B, imbuirá a las armas de su elemento, mejorará nuestros parámetros, o realizará su ataque. Según las gemas que vayamos equipando, cada elemental podrá subir de nivel varias veces, lo que posibilita aumentar su daño, o recibir durante más tiempo su ayuda.
A través de Start podremos entrar en el menú de objetos, salvado, armas, aunque como hemos ido comentando, existen atajos para no perder tiempo. Según vayamos acumulando ataques podremos entrar en un estado alterado al más puro estilo berserker, que podremos activar con el botón Select, para ello habrá que rellenar el indicador de cristales. Una vez activado ganaremos poder de ataque, efectos secundarios para las armas, así como otros beneficios que dependerá de las gemas que tengamos equipadas en nuestro inventario.