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Clock Tower
El giallo hecho videojuego
Tras un largo periplo por el bosque, Jennifer llega a un orfanato de chicas, la mansión Barrows, donde pronto se da cuenta de que algo extraño ocurre y comienza a recorrer los pasillos y habitaciones del caserón para investigar. La situación se agrava cuando un niño psicópata con la cara deformada aparece por sorpresa para asesinarla con unas gigantescas tijeras.
Nos moveremos por la mansión Barrows, descubriendo pasadizos secretos, puertas misteriosamente cerradas con llave y extraños personajes que nos harán pensar que estamos en un psiquiátrico, más que en un orfanato. Todo ello mientras nos movemos en tercera persona, mediante un interfaz de "point-and-click" curioso para la época, a modo de scroll lateral, con unos escenarios casi siempre estáticos que debemos investigar a fondo... pero manteniéndonos alerta en todo momento a una posible aparición del Asesino de las Tijeras.
Así es Clock Tower, aventura gráfica basada, como han reconocido sus productores, en la película Phenomena (la protagonista que manejamos no es más que una Jennifer Connelly virtual), de Darío Argento, y que incluye guiños a escenas de Suspiria, otro film del maestro italiano del giallo, género caracterizado por sus múltiples asesinatos, por lo ambiguo y siniestro de sus personajes y por la existencia de un asesino que vive atormentado por algún trauma de su pasado. Este título da origen a una saga que ha pasado de puntillas, hasta ahora, por la historia de los videojuegos; si bien hay que decir en su favor que Europa no pudo ver su verdadera calidad hasta la salida de Clock Tower 3 en PS2, pues la segunda entrega, en PSOne, no estuvo a la altura y esta primera parte no salió del mercado nipón debido a la estricta vigilancia de los altos cargos de Nintendo, que no dejaron exportar semejante cantidad de detalles gore y siniestralidad para no manchar la imagen de la "gran N".
Gráficos
No se puede hacer más con el potencial de SNES. Como se ha comentado, el videojuego está fuertemente influenciado por la obra de Darío Argento y eso se refleja en el barroquismo de los escenarios en 2D, excéntricos y sobrecargados sobremanera, que usan colores chillonamente oscuros, con protagonismo de los tonos rojo, azul y negro. Los pasillos y habitaciones del orfanato transmiten una sensación de inquietud y claustrofobia que incluso supera al de algunos juegos de terror aparecidos en consolas con mayores posibilidades.
Como nota negativa, hay que indicar que los escenarios son demasiado estáticos; apenas hay elementos que se muevan en cada localización, incluyendo otros personajes, aunque es cierto que esto contribuye a dotar de cierta soledad al jugador.
Sonido
De nuevo en este apartado, Human Entertainment apuesta por el desasosiego y la angustia del jugador. Escuchamos los repiqueteos de la suela de Jennifer sobre la vieja madera de la mansión Barrows y oimos el click de las puertas y algún otro discreto sonido puntual según el escenario en que nos movamos, pero durante la mayor parte del desarrollo predominará un extraño silencio. Este hecho provoca que cualquier ruido que no siga este patrón, que son pocos pero existentes, se convierte en un golpe de efecto que crea una gran tensión, lo que tiene su máxima expresión en las sorpresivas apariciones del Asesino de las Tijeras, acompañadas de sonidos estridentes y contínuos, que tratan de imitar el heavy metal de la banda sonora de Phenomena.
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