Análisis
Un giro al concepto
La cuarta entrega de la genial saga española nos ofrece un nuevo punto de vista para hacer de eficaces soldados. Veremos si lo consigue.
Por Mario Negro Martín
| Publicado el día 30/03/2006 16:45
Para saber si un enemigo nos detecta o no deberemos atender a los relojes que aparecerán encima de su cabeza: el verde indica que está en posición amistosa (por ejemplo cuando con el espía disfrazado llamamos la atención a un soldado de grado menor); el amarillo aparecerá cuando crean habernos detectado, por ejemplo si nos dejamos ver un poco o un oficial de mayor rango nos detecta disfrazados. Si el reloj amarillo se rellena del todo se pasará al rojo, que indica estado de alerta, momento en el que nos dispararán, harán saltar la alarma y otras lindezas. Cuando un reloj va en sentido inverso, pasará por orden hasta el verde, momento en que el estado del enemigo volverá a ser tranquilo.
Y bien, eso es todo a lo que deberemos atender para pasar desapercibidos. Los focos de visión que se cruzaban en complicadísimas formas en las anteriores entregas y que nos hacían sudar la gota, ahora se simplifican de manera que con un ligero rodeo consigamos superar un obstáculo. Algunos pensarán en ocultar los cadáveres... no hay de qué preocuparse, en un corto periodo de tiempo se volatilizan sin más problemática; aunque si en ese espacio de tiempo (alrededor de un minuto) algún enemigo lo ve, puede sospechar o dar la alarma. Excesivamente fácil.
Para terminar con el apartado jugable, el tema botiquines y munición. Podremos llevar hasta cuatro botiquines que nos curarán la salud entera, e incluso con los que podremos curar a nuestros aliados y al resto de los comandos. La munición la encontraremos cuando eliminemos a un enemigo con la misma arma que nosotros o en cajas de munición estratégicamente colocadas por el escenario. En este punto deberemos ser cuidadosos, hay momentos que quedarnos sin munición y estar lejos de los repuestos puede costarnos la vida y la misión.
Técnicamente
Aquí, sintiéndolo mucho, tampoco vamos a ser hermanitas de la caridad. Strike Force nos ofrece unos gráficos en 3D que si bien están perfectamente optimizados y generan unos escenarios muy logrados, sin tiempos de carga (gracias al streaming), son de una calidad muy normalita comparado con lo que ya hemos visto en PC. Podemos decir sin miedo a equivocarnos que son gráficos de hace un par de años. Las texturas ya se quedan artificiales, los efectos especiales no son espectaculares, los modelos aparecen excesivamente cuadriculados e incluso nos encontramos con excesiva pixelación en ciertos elementos del escenario, como los árboles. Ciertamente se quedan cortos.
Pero si en algo sin duda han dado todo los chicos de Pyro es en las localizaciones que generarán con el susodicho engine. No son nada originales, puesto que nos llevarán a la sempiterna campiña francesa, a los recurrentes fiordos noruegos y a la archi-manoseada Stalingrado, pero no podemos obviar el gran lujo de detalle puesto en los mismos, desde las acciones de los nazis, ajenos a nosotros, hasta los escombros de las casas. Sin duda el escenario noruego es una delicia visual, con sus barcos, su presa y su agua cristalina.
Donde más destaca Commandos, técnicamente hablando, es en el sonido. La música es excelente, de nuevo con las sencillas melodías militares, pero muy bien ejecutada por, nada más y nada menos, que la Orquesta Sinfónica de Bratislava y su correspondiente coro. Y si a eso le añadimos que los principales personajes serán doblados por actores de doblaje tan reconocidos como Ramón Langa (Bruce Willis), Jordi Brau (Tom Hanks) o Camilo García (Harrison Ford) y que contamos con un efectos sonoros más que correctos, debemos decir que el apartado sonoro es de lo mejorcito del juego. Lástima, sin embargo, que en las escenas cinemáticas los movimientos faciales se descordinen, a veces, con el sonido.
Un pelotón de fusilamiento
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¡Pero deja que arregle la rueda!
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El espía la va a tramar
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