Nada más empezar el juego caeremos en frente de una puerta, y tras unos pocos pasos, conseguiremos la linterna, instrumento que nos va a ayudar mucho a lo largo del juego. Nos daremos cuenta de que los escenarios brillan por su falta de detalle, quizá un tablón con alguna nota, un marco de herramientas o algún desperfecto ya planificado. Nada del otro mundo. Estos primeros pasos que estamos dando pueden resumir perfectamente todo el juego: avanzar por una ruta (lineal, nunca hay dos opciones) matando enemigos, encendiendo interruptores y haciendo uso del Eco Mental. Estas últimas acciones son las que dan variedad al juego, permitiéndonos salir así de la monotonía predominante.
También contamos con el caso de los interruptores, que se reducen a pulsar uno para abrir el cierre eléctrico que bloquea la puerta por la que tenemos que pasar. A veces, para nuestra alegría, tendremos que manejar una grúa, elegir qué palanca o qué botón pulsar o por lo menos buscarlos, ya que pueden estar escondidos. Por último, los viajes astrales que realizaremos sí suponen a veces un reto. Nos encontramos en un espacio muy pequeño nosotros, un compañero tripulante y un guardia del barco. Por una disputa que sólo ellos conocen, nuestro amigo tripulante empieza a subir por unas escaleras y el guardia le amenaza con dispararle si no se detiene. Nosotros tenemos que evitarlo únicamente con una palanca que hemos encontrado en el suelo. Detrás de nosotros hay una escalera móvil, con su correspondiente llave al lado. Usamos, como es lógico, la palanca en la llave para que la escalera baje, pero mientras ya han matado a nuestro compañero. Por eso no siempre va a ser fácil la elección que debemos tomar en nuestros Ecos Mentales.
Por otra parte, el juego en sí es bastante irreal, y no porque tenga criaturas extrañas. Un señor no puede avanzar por una tubería de dos centímetros de diámetro, como hace nuestro amigo Alexander en más de una ocasión. Esto tiene su parte mala, pero no tanto como las puertas. La mayoría de las puertas de la nave se abren hacia fuera, y si nosotros nos encontramos en medio de esa trayectoria, nos empuja hasta que la puerta se ha abierto totalmente, dejándonos atrapados muchas veces. Estos son pequeños fallos que podrían haber sido corregidos con un poco más tiempo, y aunque no nos impiden jugar y disfrutar del juego, tienen su pequeña importancia.
En cuanto a los requisitos del ordenador, el juego no pide mucho y eso está muy bien. Por desgracia, está bastante mal optimizado, y como no se posea un ordenador con las requisitos recomendados, va a ir bastante lento. Esto sin duda es un gran fallo, porque aunque tengamos un ordenador nuevo y bastante bueno, como no le bajemos la resolución al mínimo no irá todo lo fluido que podría ir. Esa mala optimización nos impedirá aprovechar el juego al máximo, pero podremos jugarlo sin problemas si le reducimos la resolución y, aunque no veamos todo lo que el juego puede dar de sí, no quedaremos decepcionados, pues el juego tiene algunos puntos dignos de ver.
Uno de esos puntos son los enemigos, que aunque no destaquen por su nivel de detalles, éste es bastante alto. Se puede ver en la cuarta imagen de la parte derecha, pues el enemigo resalta sobre todo lo demás, especialmente sobre el escenario. Estos son muy simples, únicamente con algún detallito de vez en cuando, tales como pequeñas neveras, turbinas o camillas de hospital. Tampoco destacan los colores, ya que todo tiene el mismo tono grisáceo-marrón. En los viajes astrales todo se vuelve más oscuro, y encima no tenemos linterna.
Este es el comienzo de un Eco Mental
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Uno de los primeros enemigos del juego, sin armas ni nada
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Esta extraña máquina nos va a dar más de un problema
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Estos enemigos no aparecen hasta el final del juego
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