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Como hemos comentado anteriormente, cada capítulo, dividido en cuatro pruebas, incluirá además de los duelos de baile, unas secuencias de acción y tareas a modo de minijuegos, que irán desde aplastar a unos topos que salen de diferentes tuberías, pulsando en el momento apropiado la dirección de la alfombrilla, recoger un número determinado de plátanos que lanzarán los troncui desde unos árboles, coger velocidad para saltar a la bandera de fin de nivel de los Super Mario Bros, al alternar las pulsaciones de derecha e izquierda a toda velocidad, algo que cansará bastante. Otro minijuego de carreras similar será la huída del Chomp Cadenas, donde cual simple machacabotones, habrá que dejarse las piernas para pulsar alternativamente derecha e izquierda.
A puñetazo limpio nos propondrá pulsar derecha, izquierda o adelante, para evitando darle a los Toad, golpear a los molestos Koopa, en un minijuego más de precisión que de velocidad. Tendremos más guiños a Super Mario Bros, en una "fase plataformera" donde deberemos saltar, esquivar y recoger monedas con nuestro protagonista.
Con todos estos minijuegos, Konami consigue introducir una buena variedad y pausa al desarrollo del juego. Al igual que las canciones superadas, los minijuegos podrán ser disfrutados independientemente.
El desarrollo de las partidas del modo Historia es algo más sencillo que los clásicos Dance Dance Revolution, algo que notarán los habituales de los arcades, que encontrarán que incluso en el nivel de dificultad superior, no llega a la velocidad y secuencias endiabladas de las recreativas. El modo historia podrá ser superado en tres/cuatro horas, y salvo para desbloquear lo que nos haya quedado pendiente, podremos consultarlo dentro del apartado novedades, pocos incentivos más nos ofrecerá, aunque siempre quedarán los modos adicionales.
Podremos disfrutar individualmente de las canciones en el modo Discoteca, para superar nuestras propias puntuaciones, así como de los minijuegos, consultar las mejores puntuaciones, o entrar en el modo Gimnasio para quemar calorías, viendo cuantas empleamos en superar las diferentes canciones, algo que ya habíamos visto en otros DDR.
En definitiva, la oferta jugable sin sorprender en exceso, cumple bastante bien gracias al añadido de la historia, o los minijuegos, aunque sigue siendo un juego muy corto, y tan sólo el multi, aunque será muy difícil reunir dos alfombrillas, y jugar con el mando le quita toda la gracia y dificultad al asunto, conseguirán que el juego nos dure algo más. Pese a todo, como hemos comentado en la introducción de la crítica, el atractivo de partidas puntuales en reuniones de amigos, ya que será el clásico juego que no juguemos nunca solos, como los EyeToy de PlayStation 2, hace que sea imprescindible si prodigamos estas reuniones.
Pasemos a comentar el apartado técnico del título, y a finalizar con las conclusiones, aunque ya las hemos ido adelantando a lo largo del análisis.
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