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El principal problema de Dark Mist (problema que se convierte en un infierno para la mayoría de los mortales) es que no se puede guardar la partida entre una mazmorra y otra. Aterrador, ¿verdad? Eso significa que uno tiene que empezarlo siempre desde el principio independientemente de lo lejos que llegue. Por si fuera poco, a partir de los niveles intermedios la cosa se pone bastante difícil, Artemis sólo tiene tres corazones y la única forma de continuar cuando cae en el combate es volviendo a empezar el nivel. Son doce niveles, así que podemos decir que el juego es demasiado largo para no poder salvar, pero demasiado corto en el caso de que se pudiera. Parece increíble que se haya hecho algo así con un juego que al principio pinta bastante bien y que divierte, pero es lo que hay. La decisión es, a todas luces, equivocada, y consigue que el título se vuelva repetitivo de forma innecesaria.
El control de Artemis resulta bastante sencillo y cuanta con un buen número de movimientos. Movemos al personaje con el stick izquierdo, como es habitual. Con X hacemos una maniobra evasiva y lanzamos el ataque normal con Cuadrado, que se puede mantener pulsado para hacer ráfagas. Si disponemos de la energía suficiente, podemos invocar una explosión devastadora con Círculo. También existen tres ataques especiales a nuestra disposición: el primero consiste en una flecha roja de gran poder destructivo que requiere mucha precisión en el lanzamiento, el segundo es una bomba azul que hace una parábola y el último es una ráfaga más extensa de flechas verdes. Cada uno está indicado para un tipo específico de enemigo, por lo que hay que emplearlos con sabiduría. Se utilizan con Triángulo (si el indicador está lleno) y se intercambian con L2 y R2. El sensor de movimiento del Sixaxis también tiene cabida aquí, ya que al agitar el mando Artemis hace un ataque circular (parecido al de Link) que le sirve para zafarse de los enemigos que le agarran y ahuyentar la niebla.
Técnicamente, Dark Mist luce francamente bien. Para empezar, tenemos unos diseños estilo manga fantásticos que se ven en los fragmentos de historia y algunos ataques. Los escenarios tienen un buen nivel de detalle y son bonitos, pero pecan de poco variados. Los movimientos de Artemis, que presenta un aspecto en cel-shading y cabezón a la vieja usanza, están bien recreados, sobre todo por la variedad de ataques que puede utilizar. Los enemigos son graciosos, pero todos siguen un estilo similar (salvando las distancias, comparable a los sincorazón de Kingdom Hearts) que los hace demasiado parecidos entre sí, a excepción de los jefes.
El apartado sonoro acompaña bastante bien, con unas melodías pegadizas que sientan bien a la estética del juego. Los efectos sonoros son variados para los ataques, los enemigos y los gritos de la propia Artemis. Nada reprochable.
En definitiva, pese a contar con un buen apartado técnico y una jugabilidad clásica a la par que bien resuelta, Dark Mist cae en el error incomprensible de no poder guardar la partida entre los niveles. Una lástima, porque de haber sido de otra forma se habría convertido en una descarga muy interesante (y asequible) del catálogo de la PS Store. De todas formas, los que estén dispuestos a armarse de paciencia y sean lo suficientemente hábiles pasarán buenos ratos con él.
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