Análisis
Fiebre bacteriológica
Oscuro juego en tercera persona que busca hacerse un hueco en el catálogo de la consola. Virus, espías y discos voladores se mezclan en un juego con espíritu de serie B.
Por Juan Emilio Palomino González
| Publicado el día 22/04/2008 07:10
Síntoma 1: visión borrosa y mutaciones
Otro lanzamiento para la consola de Sony que no pasa de los 720p de resolución. El juego se muestra grandioso en pantalla, pero una mayor nitidez de texturas y del punto de mira se agradecería considerablemente. Esperemos que con una actualización futura se puedan llegar a amortizar las pantallas Full HD, porque no son precisamente baratas.
El modelado del protagonista destaca por su gran tamaño y definición. Además, su apariencia experimenta modificaciones constantes al avanzar en los niveles debido al mal vírico que le corroe. La parte peor parada del modelado son las caras de los personajes, feos y con escaso carisma, que provocan que te alegres de que todo el tiempo sólo se le vea el cogote al bueno de Hayden.
Los escenarios están cargaditos de efectos y juegos de luces, mostrando atardeceres anaranjados y noches lúgubres donde el azul es el predominante. El efecto de la lluvia queda muy bien al interactuar con las paredes, ya que utilizan texturas brillantes que simulan el agua caer por las superficies, algo parecido a lo mostrado en Bioshock pero sin tanta calidad. Se alternan pasillos oscuros con ambientes más abiertos, aunque la linealidad es una constante durante todo el desarrollo. La parte más floja del entorno está en el número de elementos con los que podremos interactuar, limitándose a romper cajas, abrir puertas y usar las coberturas.
Los soldados enemigos se encuentran provistos de trajes anticontaminación para evitar el contagio que asola la región, mientras que los lugareños que han sucumbido recuerdan a los zombis que hemos visto en otros títulos. Conforme avanzamos en la trama, se irán añadiendo seres mutados que amplían el bestiario, aportando variedad. Los enemigos finales son la mejor muestra del potencial del juego, grotescos y de proporciones considerables. Tienden a ensañarse con los escenarios, destruyéndolos y haciendo volar trozos por todos lados.
La información en la pantalla de juego es mínima, solamente sabremos las balas que tenemos y el arma que llevamos. Cuando nos acerquemos a algún objeto o podamos realizar un movimiento final, en la pantalla aparecerá el botón que hay que pulsar en ese momento. El sistema de salud de Dark Sector es el mismo que la industria usa últimamente: a cada impacto que recibamos la pantalla se irá tiñendo de rojo, el sonido de las pulsaciones de nuestro corazón irá en aumento y seremos testigos de una pérdida momentánea de visión que mejorará en cuanto nos pongamos a buen recaudo.
Síntoma 2: convulsiones incontrolables
Durante los videos que avanzan la trama, realizados con el motor gráfico, podremos interactuar levemente usando los sticks para mover la cámara unos milímetros, el botón L1 para un pequeño zoom y el R1 para desenfocar los escenarios y resaltar el modelado de los personajes.
Cuando tomamos el control del infecto Hayden podremos apuntar con el L1, momento en el que se acerca la cámara y se muestra una retícula de precisión. Para atacar las posibilidades se multiplican, ya que con R1 dispararemos nuestra arma de fuego, con R2 lanzaremos nuestro frisbee y con L2 emplearemos nuestras granadas. El movimiento se hace con el stick izquierdo y la cámara se gestiona con el derecho. El botón X lo utilizamos para usar las coberturas, correr al dejarlo pulsado y con un breve toque rodaremos con un movimiento de esquiva. Con el cuadrado recargaremos la munición de nuestras armas y cogeremos los objetos del escenario, mientras que el círculo lo usaremos para los ataques cuerpo a cuerpo y abrir puertas y trampillas. En la cruceta tendremos accesos directos a las armas, y con el botón Select abriremos el inventario.