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Otro defecto importante es el nefasto doblaje al castellano que ya he hecho entrever un poco durante el análisis; las voces tienen altibajos en el sonido, tampoco concuerdan con los personajes y el trabajo de los dobladores no transmite nada, sólo mola la voz del dependiente del mercado negro y ni con esas. Por suerte, el apartado sonoro se salva gracias a los efectos de sonido, que son más que sobresalientes, ya sea el sonido del descuartizamiento de un enemigo, del grito brutal de este, de los elementos o simplemente del sonido que hace el Glaive.
Otro bajón es la música durante el juego que brilla por su ausencia, tiene una melodía inicial cuando empiezan las partidas online pero poco más, ni siquiera algo para la batalla mientras desmiembras gente o para que lances el Glaive al son de la música, entiendo que para darle ambiente tétrico quiten la música alguna vez, pero en casi todo el juego es ser de traca. No obstante, lo único que se salva es el menú, que tiene una melodía bastante buena, para un velatorio vamos.
Sobre el apartado gráfico cabe decir que nos encontramos con un juego sobresaliente en este aspecto. Tiene ciertos momentos oscuros, pero sin problemas, porque nuestro boomerang tiene opción linterna -ya no saben que inventar-. Bueno, lo peor de este apartado es la cara de casi todos los personajes, que sufren falta de animaciones y detalles faciales, parecen muñecos de goma que venden en los chinos. No obstante, todo lo demás esta nutrido de buen nivel de detalle: los escenarios, las ropas, los diferentes objetos y demás tienen muy buenas texturas que están la gran mayoría bien iluminadas, también la lluvia está bastante bien recreada.
Por suerte, el juego no utiliza el motor Unreal Engine 3 que lo tenemos ya hasta en la sopa, pero sin ser de color de rosas, porque usa uno que le da un aspecto parecido: Evolution Engine.
El juego también utiliza una buena paleta de colores y las animaciones sin contar las caras de los personajes, son bastante buenas, tanto en los movimientos de los personajes cómo en las diferentes ejecuciones, pero cómo todo, también fallan alguna vez. El juego tiene algunas escenas cinemáticas, pero tienen la misma calidad o incluso inferior que el juego en tiempo real. Cómo todo juego gore, no le puede faltar la sangre, la cual cumple su cometido, hay bastante durante todo el juego.
Los elementos de la electricidad, fuego y hielo están muy bien recreados, pero lanzados con el Glaive sólo interatúan con los enemigos y sí lo lanzas fuerte dejan un rastro dónde choquen -que surrealistas son los juegos-. Los escenarios pueden verse algo repetitivos a veces, pero por lo general hay variedad. En gran parte del juego son bastante abiertos, hay lugares con buena cantidad de pasillos y demás, pero en el modo online son todos con un tamaño más que decente, variando en cada mapeado.
En el juego tenemos dos modos de juego, para un jugador o por Xbox Live; la campaña consta de diez misiones, algunas cortas y otras muy largas, pero es bastante corta al fin y al cabo, así que la duración será entorno a unas siete u ocho horas si nos lo pasamos sin entrenernos en ver una mosca volar o en este caso disfrutando de cada matanza.
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