Análisis
Copla a la muerte
Dark Souls es la resignación ante la muerte hecha videojuego.
Por Andrés Jiménez Cuenca
| Publicado el día 21/09/2012 09:44
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
En From Software aprencian las sutilezas de la muerte. Que Prepare to die sea la coletilla de la versión de Dark Souls de PC no es casualidad. El tema principal de la obra más popular de Jorge Manrique puede ser tratado también un elemento artístico en el videojuego. Probablemente, tu percepción del acontecimiento más poético de la vida humana cambiará después de jugar a Dark Souls.
Pero vamos a ponernos en contexto. Dark Souls es un RPG de aspecto clásico, verdaderamente aclamado en su versión consolera allá por 2011. Con un planteamiento en tercera persona y estética fantástica medieval. Ha sido convertido a PC tras las numerosas peticiones de los usuarios. Namco lo tomó al pie de la letra e hizo la correspondiente conversión. Y "al pie de la letra" porque lo que han hecho ha sido coger el juego, adaptarlo al hardware general del PC y lanzarlo al mercado, con nula optimización y escasas opciones de configuración gráfica. Pero por otra parte, han añadido extras, ausentes en la versión de consola. A saber: nuevos niveles, nuevos jefes y nuevos objetos. Aunque estos extras también estarán posteriormente en consolas.
Tras este breve inciso, cabe explicar el preludio del análisis. Dark Souls, al igual que ocurriera con su precuela espiritual Demon's Souls, es único en su especie. Puede que su mazmorreo de combatir esqueletos y dragones, su interfaz orientada a la personalización del personaje y su discreto argumento no lo hagan destacar por encima de eminencias como The Elder Scrolls: Skyrim o The Witcher, pero eso no le preocupa. Dark Souls se empeña en meter al jugador de lleno en la aventura más que todos los anteriores. ¿Cómo lo consigue? Con un sistema de juego de los más exigentes jamás visto, que empuja al jugador hacia la derrota a cada vuelta de la esquina, que lo aboca a la muerte inevitable cada dos minutos.
El por qué este juego es tan aclamado por el público pecero tiene una sencilla explicación: es un RPG occidental (hecho por japoneses), y además bastante bueno. Su jugabilidad es exigente, pese a ser completamente consolera -incluso en la versión de PC, porque la adaptación es bastante mala- puesto que, para sobrevivir, es necesario estudiar el escenario y los enemigos. Cada enemigo común tiene un patrón de ataque relativamente sencillo, que conviene conocer, para adaptarnos a él y sufrir lo mínimo posible, porque cada golpe que podamos salvar es muy importante. Lo mismo con el escenario: si avanzamos rápidamente y sin miramientos, muy probablemente caigamos en una trampa, o se nos junten muchos enemigos alrededor. Así pues, la experiencia de juego se convierte en una ardua tarea de tanteo, en la cual cualquier área es potencialmente peligrosa. Además, los puntos de guardado son muy escasos, y no hay checkpoints intermedios. Y por si eso fuera poco... los puntos de guardado regeneran a todos los enemigos del mapeado.
Bienvenido al fantasmagórico y frío mundo de Dark Souls.
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Los enemigos son majestuosos.
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Y siempre, siempre dan miedo. De verdad.
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La primera vez que vi a este enemigo me mató de un mazazo
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Nacer, crecer, huir y morir.
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