Análisis
En el Vacío nadie puede oír tus gritos
Un hombre con un cohete en la espalda es la clave para acabar con el conflico interdimensional de Capcom y Airtight Games.
Por Pablo Ayllón Lolo
| Publicado el día 18/01/2010 02:50
No sabemos si Dark Void aspira a tener continuidad, pero con Capcom como productora es algo difícil de descartar. Si la inversión en el proyecto se amortiza con el tan codiciado éxito, quién sabe cuántos números diferentes puede llevar justo detrás del título en los próximos años. Desarrollado por Airtight Games, empresa que se estrena esta generación, Dark Void apuesta por mezclar dos géneros (recurso muy utilizado últimamente) y así hacerse una personalidad con la que no pasar desapercibido entre los usuarios. Por un lado está el shooter en tercera persona y por otro la simulación de vuelo, elección lógica si pensamos que Airtight cuenta con miembros clave del estudio que hizo el estupendo Crimson Skies: High Road to Revenge para la primera Xbox. También está en el Bazar de la nueva, por si alguno le pica la curiosidad.
Hay que tener mala suerte para toparse con un ovni cuando uno está a los mandos de un avión, ¿verdad? Pues eso es precisamente lo que le pasa a William Augustus Gray un mal día de 1938 y la causa de que se estrelle en uno de los lugares más peligrosos del globo o, según su punto de vista, sobre el que hay mucha leyenda negra: el triángulo de las Bermudas. Aunque uno de los tripulantes no sobrevive, Will y su compañera Ava se las apañan para salir del carguero siniestrado y descubrir que están en territorio desconocido. La chica está segura de haber visto alún tipo de asentamiento desde la cabina, así que juntos se ponen en marcha para descubrir qué hay más alla de la selva que se extiende ante sus ojos.
La buena noticia es que no están solos. Una especie de soldado les advierte de que corren peligro, pero un engendro metálico de lo más amenazador aparece de la nada, acaba con el individuo y se va. Ésa es la mala. Armados con un par de rifles que les estaban esperando al lado de unos cadáveres, Will y Ava recorren un camino lleno de obstáculos y enemigos para dar con una aldea en la que queda un reducto de seres humanos bastante peculiares. Parecen sacados de una civilización precolombina, y lo más extraño es que entre sus filas figura nada menos que Nikola Tesla, físico descubridor de la corriente alterna y enemigo mortal de Edison, como todo el mundo sabe.
Lejos quedan las islas británicas de la pareja. Ahora están en el Vacío, una tierra de nadie en la que los aldeanos luchan como pueden contra los vigilantes, nombre por el que se conoce a las criaturas que les prepararon tan cálida bienvenida. Muy poderosos, los vigilantes traman algo con la Tierra, de modo que hay que pararles los pies. Will y Ava no tienen elección, así que se suman a la resistencia para ayudarles en su causa y tal vez encontrar una forma de abandonar el Vacío. Al menos cuentan con la ayuda de Tesla, que proporciona a Will un propulsor que puede colocarse en la espalda para sobrevolar la nueva dimensión. Este homenaje a The Rocketeer (película de ciencia ficción de 1991 que ha inspirado el juego) es el verdadero punto de partida de Dark Void.
La historia, y por extensión el juego, se divide en catorce capítulos agrupados en tres episodios. No se puede negar que sobre el papel es muy atractiva, pero a la hora de la verdad se ve que todo se soluciona con brusquedad y que falta bastante desarrollo. Algunos personajes piden a gritos más protagonismo, y el Vacío no es un lugar tan sugerente como puede parecer al principio. En cualquier caso no está mal, pero tampoco es nada extraordinario.