Análisis
La crisis llega al hipermercado
La polémica adaptación de Dead Rising para la consola de Nintendo ya ha llegado a nuestras tierras, ¿superará el juego al subtítulo que lleva el mismo en la versión española?
Por Pablo Cruz Delgado
| Publicado el día 03/03/2009 08:25
Volviendo a lo que ocurre sobre el tejado, otro de los cambios que saltan a la vista es el cambio de la perspectiva que nos ofrece la cámara de la acción. Para esta adaptación se ha optado por el sistema made in Resident Evil 4, es decir, una perspectiva desde el hombro, sustituyendo a la visión más alejada que ofrecía la versión original de Dead Rising. En cuanto al control, a Frank lo moveremos con el stick analógico del Nunchuk, utilizando el botón "A" para usar los objetos que cojamos (ya sean televisores, bates, muñecas, discos o motosierras) y el botón "B" para apuntar en el caso de que usemos un arma de fuego o algo que podamos lanzar a los enemigos. A la hora de afinar nuestra puntería nos constará acertar en partes determinadas como la cabeza de los enemigos, pues el sistema es un poco brusco, pero gracias a una perspectiva más cercana bastará con acercarnos un poco más al blanco y tener un poco de práctica.
Una vez dentro del hipermercado y tras presenciar cómo una señora mayor desata el infierno en él al permitir la entrada de los zombis al centro cuando intentaba recuperar a su querida perrita Madonna, el contador de muertes situado en la parte inferior derecha de la pantalla empezará a aumentar. El número de objetos que tenemos a nuestra disposición para acabar con estos "no-muertos" también se ha visto reducido, al igual que el número de zombis en pantalla, que en esta ocasión no rebasará la veintena, pero estos son aspectos que comentaremos más adelante. Bien, pues tras conseguir escapar de esta primera oleada de enemigos y refugiarnos en un lugar seguro junto a otros cuantos supervivientes comenzará la aventura de verdad. El lugar en el que nos encontramos, una especie de sala de control, hará las veces de nuestro centro de operaciones, pues allí se encuentran otros personajes importantes (a nivel del argumento) y ahí será donde iremos cuando consigamos rescatar a los supervivientes que andan sueltos por el centro comercial.
Otras de las grandezas de la versión de Xbox 360 era su total libertad para hacer lo que nos diera la gana durante ese límite de 72 horas de tiempo, tras salir por el conducto podíamos elegir entre salvar supervivientes, visitar las tiendas del centro comercial o simplemente matar zombis con todo lo que encontráramos a nuestro alcance. Para ello Otis era uno de nuestros aliados, ya que gracias al transistor que nos proporcionaba una vez rebasábamos los conductos del aire por primera vez nos iba informando de la situación así como del tiempo restante que nos quedaba. Ni qué decir tiene que en una sola partida era prácticamente imposible salvar a todos los supervivientes o acabar con todos los psicópatas que aparecían en la aventura.
En esta ocasión Otis vuelve a ser nuestro aliado, pero en su afán por limitar la aventura todavía más el sistema de misiones ha cambiado y la libertad de acción, así como ese límite de tiempo que teníamos, se puede decir que han desaparecido. Ahora Otis nos informa de los supervivientes que debemos salvar cada vez que salimos por los conductos del aire, nos dice su posición y el número de ellos. Del mismo modo también nos informa si ocurre alguna otra cosa, como por ejemplo si un miembro de los supervivientes "importantes" está siendo atacado (los que hayáis jugado al primero lo entenderéis) y el lugar hacia el que debemos dirigirnos. Esto limita mucho la esencia que tanto se aclamó del juego en su versión original, mermando mucho la libertad de acción y reduciendo sobre todo la rejugabilidad de esta versión. Si contamos además que seguimos teniendo presente el indicador en la parte superior de la pantalla, las cosas se ponen muy fáciles a la hora de encontrar a nuestros objetivos.
Pero aun contando con esta limitación en el terreno jugable una vez aceptamos una misión y pasamos a movernos por los pasillos y tiendas del centro comercial, matar zombis sigue siendo igual de divertido, aunque un poco más complicado y menos vistoso que en su "versión original". Salvo en algunas fases no tendremos límite de tiempo para salvar a los supervivientes, así que podremos divertirnos aumentado el número de nuestro contador de muertes. Como ya hemos dicho, cualquier cosa es viable para acabar con ellos (dentro de unos límites, claro está), de esta manera si tenemos a mano una ferretería podremos coger una mazo, una motosierra e incluso un destornillador, si pasamos por un bar de copas podremos echar mano de la sombrilla e ir apartando enemigos tranquilamente. Como siempre, existen algunos objetos que destacan sobre los demás, como por ejemplo la máquina cortacésped (aunque en esta ocasión no veremos mutilados los cuerpos putrefactos de nuestros enemigos), una batidora gigante e incluso un coche al más puro estilo Carmageddon. A modo de curiosidad, si nos quedamos sin armas nuestro superreportero siempre podrá echar mano de sus puños y a las muy malas escupir a los malos, aunque esto sirva de poco. También ha aumentado el número de enemigos con dos tristes inclusiones: los caniche-zombis y los canario-zombis, es tristes pero es así, menos mal que nos dan puntos adicionales por acabar con ellos.