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Dead Space
Terror espacial
Una obra de ciencia ficción
Al meternos dentro del universo de Dead Space, ya sea con el videojuego, la película o los cómics, resulta casi imposible no recordar el largometraje de Ridley Scott, Alien, el octavo pasajero. Sin duda una de las mayores fuentes de inspiración de esta rama de la ciencia ficción; la supervivencia de la teniente Ellen Ripley a bordo del Nostromo ha marcado escuela.
Pero incluso con referencias a esta película el universo de Dead Space es tan denso que Electronic Arts ha sacado al mercado un conjunto de seis cómics y una película de animación que sirven de prólogo al videojuego en cuestión. Los primeros se emplazan en Aegis VII, el planeta sobre el que el USG Ishimura (la nave sobre la que nos moveremos a lo largo del juego) se encuentra orbitando y lugar en el que se encontró el extraño artefacto que tanta pasión por los devotos y destrucción a la vez ha creado desde su salida a la luz. La trama de estos cómics narra desde el descubrimiento del marker hasta que es transportado a bordo del USG Ishimura y la colonia minera de Aegis VII entra en una espiral de caso que acaba con toda su población.
La película por su parte nos cuenta los hechos que ocurren en el USG Ishimura después de que el marker sea transportado; básicamente lo mismo que en la colonia minera: la gente se empieza a volver loca, a atacarse entre ellos y finalmente los Necromorfos acaban con todo rastro viviente.
Aparte de servirnos de preludio y explicar lo ocurrido en Aegis VII y en el USG Ishimura, también sirven un poco para meternos en situación remarcando la importancia que tiene el marker para la iglesia, ya que ellos creen que esconde el secreto de lo que ocurre después de la muerte; también nos presenta la creencia "unitología" y da un poco de coherencia al origen de los Necromorfos, enemigos a los que tendremos que combatir a lo largo de la historia.
Ahora ya entrando con la trama del videojuego, encarnaremos a Isaac Clarke, personaje que lleva el apellido de uno de los escritores de ciencia ficción más laureados de la época, autor de la novela El centinela (más tarde adaptada al cine por Stanley Kubrick como 2001: Una odisea en el espacio) y que murió el pasado mes de marzo. ¿Coincidencia o quizá un pequeño homenaje al escritor?
Isaac es un ingeniero de la pequeña fragata de rescate SC Kellion, nave que acude para investigar por qué el USG Ishimura (una de los mayores buques de la flota estelar) ha silenciado sus comunicaciones y no responde a las llamadas bajo ningún concepto. Así, junto al resto de la tripulación nos dispondremos a aterrizar en uno de los hangares del gran buque con la mala suerte de que la maniobra de aterrizaje falla y nuestra pequeña fragata se destruye al tocar "tierra".
De esta manera y como consecuencia de que no queda ninguna vaina de escape en el Ishimura, descubriremos con terror que nos hemos quedado incomunicados a bordo de este gran cementerio metálico. Como de costumbre, en vez de permanecer juntos y afrontar los peligros en conjunto toda la tripulación termina desperdigada, quedándonos solos ante el peligro, y aquí comienza la aventura.
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