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La historia de esta nueva entrega de Dead or Alive se centra en Helena, hija de Fame Douglas, el fundador de DOATEC, la gran corporación que desde Dead or Alive 2 es la gran enemiga del Mugen Tenshin Clan, una familia ninja comandada por el joven Hayate y que tiene como máximo objetivo destruir a DOATEC. Y es que tras la muerte de su creador la empresa entró en una época de decadencia y corrupción. Sin embargo, Helena ha conseguido ponerse al frente de la misma para, de una vez por todas, poner fin a la cadena de tragedias que acabaron con la vida de sus padres.
No obstante, el profesor Víctor Donovan, el hombre que realmente tiene el poder de la corporación, se ha encerrado una vez más en sus laboratorios para continuar con la búsqueda del arma humana perfecta. Así ha creado a Alpha-152, resultado de la evolución de la tecnología clonadora y nacida a través del ADN de Kasumi, la Mugen Tenshin ninja huida. Esto provocará que Helena, Kasumi y el clan ninja dirigido por Hayate tengan que enfrentarse a su destino en la batalla final.
Los luchadores que se incorporan a esta nueva entrega son Eliot, un estudiante británico que utiliza el estilo de lucha Xing Yi Quan y al que le asaltan las dudas tras haber sido elegido como el sucesor del legendario Gen Fu, siendo la primera vez que el maestro acepta tener un aprentiz, La Mariposa, una luchadora americana de Wrestling (Lucha libre) que cubre su cara con una máscara, y Kokoro, una bella aprendiz de Geisha que utiliza el estilo Ba Ji Quan y que acude al DOA Tournament para probarse a sí misma a pesar de las reticencias de su madre.
Esto en cuanto a personajes que tienen historia (es decir, jugables en el modo Story), porque también hay alguna sorpresa adicional, como la inclusión de Spartan 458, personaje de Halo con idéntico diseño al de Jefe Maestro, o el regreso de Ein, que es Hayate controlado mentalmente por DOATEC en Dead or Alive 2, y Tengu, el jefe final de la segunda entrega, todos ellos personajes que desbloquearemos junto al mencionado Gen Fu, Leon y Helena, único personaje desbloqueable que, como es lógico, tiene su historia.
El sistema de juego no ha sufrido ninguna variación respecto a las anteriores entregas. Contamos con cuatro botones principales. Dos de ellos, uno para puñetazos y otro para patadas, nos sirven para hacer, junto con los botones de dirección, la mayoría de los combos, del tipo PPK (P de punch y K de Kick, respectivamente, puñetazo y patada en inglés), con muchos movimientos por cada personaje, pero la mayoría bastante largos, por lo que necesitaremos mucha práctica y en ocasiones tirar del modo entrenamiento para llegar a dominar completamente a un luchador. El tercer botón es el botón Hold (agarre), un clásico en la saga que, apretado en el momento justo y con los botones de dirección apropiados, nos permite esquivar las embestidas enemigas o "cazarle" el brazo o la pierna y realizar un contraataque que nos devuelva la iniciativa en el combate. Eso sí, hay que tener en cuenta que en Dead or Alive 4 se ha ajustado el sistema de contras haciéndose más difícil realizarlas al ser necesario pulsar el botón en el momento justo, por lo que también requerirá de práctica llegar a dominarlas, sobre todo si no somos unos expertos en la saga. Por último, contamos con un botón que nos permite coger a un rival y lanzarle, una técnica sólo apropiada cuando nuestro oponente esté despistado o le pillemos por la espalda, porque sino no tendremos mucho tiempo para lanzarle antes de que nos golpee.
La endiablada velocidad de los combates sigue presente (de hecho, el título sólo puede ser jugado a 60Hz), algo que hace que el ritmo de los mismos nunca decaiga y que, unido al fundamental componente estratégico de las contras, necesitemos afilar nuestros reflejos y nuestro control sobre el personaje que manejemos para llegar a vencer sobradamente a la CPU. Y es que la IA del título es bastante alta. En los últimos combates del modo historia, la máquina suele abusar de unos agarres que hacen mucho daño y de unos combos bastante largos, en ocasiones imposibles de parar. Mención especial para Alpha-152, el mencionado clon de Kasumi, que abusa de unos combos interminables de los que es muy complicado zafarse y de unas contras que nos quitan aproximadamente un tercio (o más) de nuestra vida.
Por todo lo dicho, es cierto que no nos encontramos ante un juego fácil como suelen ser otros títulos del género, en el que los conocidos "machacabotones" sólo conseguirán encadenar una derrota tras otra, pero tampoco creo que debamos decir que nos encontramos ante un título para expertos en la saga o en los juegos de lucha. Es cierto que la curva de aprendizaje es larga y que tendremos que dedicar bastantes horas a dominar el título, pero si insistimos, finalmente acabaremos dominando el sistema de contras, como hemos dicho, fundamental para ganar, junto con el conocimiento de los combos y movimientos de cada personaje.
PÁSALO >>
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