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Ni siquiera podemos manejar directamente a Shadow, como pasaba en la primera parte, donde podíamos llevarlo en algunas zonas del juego. Aquí sólo podemos solicitar su ayuda para que ataque al enemigo que tengamos fijado y lo mate a mordiscos, quitándole también su arma, que nos la dará. Las acciones de Shadow se limitan a la barra de Adrenalina. Si está al tope, Shadow matará al enemigo. Si no es así, simplemente lo inmovilizará mordiéndole el brazo, facilitándole a Jack la posibilidad de rematarlo. También podemos usar a Shadow para ir recogiendo armamento del suelo, en el caso de que la zona esté poblada de enemigos y peligre la vida de Jack.
La exploración de los escenarios también carece de sentido alguno. Sólo hay un camino a seguir, estando las demás puertas o salidas cerradas. El único motivo por el cual podemos explorar los escenarios es para encontrar botiquines de salud, o chalecos antibalas, que nos proporcionarán un seguro de vida. Al recibir impactos, el chaleco se va desgastando (indicado por una barra de color azul debajo de la barra de salud) al igual que la barra de salud, aunque en de forma mucho más moderada, ya que el chaleco nos protege. Cuando la barra del chaleco finalmente se agota, al recibir disparos comenzará a descender la barra de salud de forma desmesurada, por lo que no conviene ir "a saco" contra los enemigos. También disponemos de otra barra denominada Adrenalina (de color amarillo), que es vital para activar el tiempo bala al saltar. Ésta se irá rellenando al ir matando enemigos, aunque también se rellena por si sola, aunque muy despacio. Al efectuar desarmes la barra aumenta más rápido, pero tanto al usar a Shadow como al agarrar enemigos para usarlos de escudos humanos, consume Adrenalina.
Las armas disponibles tampoco son ningún incentivo. Da igual cuál usemos, y ni siquiera tenemos que dar uso del selector de armas, ya que el propio juego nos la va seleccionando si se da el caso de que se nos agota la munición de un arma concreta. Todo pensado para que no dejes de disparar y no te desconcentres de tu "complicada" misión. Tenemos pistolas, escopetas, ametralladoras, subfusiles de asalto, revólveres, e incluso lanzacohetes para deshacernos de los enemigos. Enemigos que, por cierto, son muy numerosos, lo cual muchas veces os llevará a preguntaros de dónde sale tanta gente, y cómo es posible que pueda aparecer tanta muchedumbre en espacios tan reducidos (y terminaréis el juego con esa pregunta aún rondando por vuestra cabeza).
Como no todo tiene que ser disparos, también hay zonas donde tenemos que usar nuestros puños para derrotar a los enemigos, tal y como pasaba en la primera parte. El problema es que mientras en el primer juego esto estaba justificado (Jack estaba escapando, por ejemplo, de estar encerrado y no tenía armas a mano), en Dead to Rights II tenemos que pelear cuerpo a cuerpo "porque sí". Da igual que estemos llevando todas nuestras armas con munición a tope. Al entrar en una de estas zonas, Jack tirará las armas y se pondrá en posición de combate, lo cual no tiene sentido. Incluso en la primera parte Jack podía robar el arma a algunos enemigos en estas peleas, y comenzar a disparar. En esta secuela no es así, y en estas zonas se nos obliga a pelear cuerpo a cuerpo.
Los minijuegos que caracterizaban la primera parte han desaparecido en esta secuela. Aquí ya no hay que buscar bombas, ni desactivar explosivos, ni abrir cerraduras, ni nada de nada. El único modo adicional que ofrece es el modo Acción Instantánea, disponible en el menú principal, pero da lo mismo, ya que lo que nos ofrece es lo mismo: salir a escena y matar a todo el mundo con nuestrar armas a lo largo de varios escenarios como en un arcade. Otra opción extra es la de Material Adicional, donde podemos ir desbloqueando nuevas armas, niveles de dificultad, varias galerías de ilustraciones, y obtener mejoras como salud, adrenalina o munición máximas, al ir superando el juego en todos sus niveles de dificultad, así como el modo Acción Instantánea. Por último, destacan negativamente los tiempos de carga entre zonas. Demasiados largos para lo cortos que resultan los escenarios.
CONCLUSIÓN
Dead to Rights II es un juego que no ofrece nada que no haya sido visto en multitud de juegos de acción, y mucho mejores. Como secuela del original pierde mucho, ya que no posee ni el carisma, ni la diversión, ni la variedad del original. Jugablemente es bueno, pero su desarrollo es muy repetitivo, y no hay incentivos que nos empujen a jugar como sería un argumento más interesante (el que tiene es de film de serie B de videoclub), obtener nuevas habilidades para Jack (no aprende ni una), situaciones más variadas como más exploración o minijuegos (carece de ambas cosas) o un protagonista con más carisma (este Jack Slate es otra persona comparada con el del primer juego). Si te van los juegos arcade de acción pura y dura, puede que te interese. Pero aún así, hay opciones mejores. Los fans del Dead to Rights original, mejor que lo ignoren.
Por Kike López (Hayato)
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