DMC 3 no aporta casi nada nuevo al apartado jugable que no hayamos visto en la primera o segunda entrega. Al comenzar el juego, se nos da a elegir desde el principio entre dos aventuras principales, la de Dante, ya vista en el DMC 3 original, y la Vergil, que es exclusiva de esta reedición, aunque se recomienda jugar primero a la del protagonista principal, o sea, Dante porque su aventura es la que tiene mayor carga argumental ya que el camino de Vergil es simplemente un complemento de la historia principal, es decir, nunca ha de tomarse como una sustitiyente de ésta. Con Dante recorreremos una totalidad de 20 misiones, que es a lo que nos tiene acostumbrado la saga. Estas misiones equivalen a unas diez horas de juego frenético, aunque no todas estas misiones son lo buenas que se podría esperar de ellas. El intervalo que va desde la primera hasta la séptima se podría tomar como una especie de tutorial avanzado, ya que todo arranca de manera definitiva a partir del final de la séptima. De ésta hasta la última se suceden todos los acontecimientos de relevancia importante aunque Capcom ha de reconocer que existen tres misiones que sobran y que se nota que han sido introducidas en el juego con la simple finalidad de hacer relleno y alargar.
Uno de los puntos fuertes de DMC 3 es su sistema de habilidades. Con las gemas rojas que vayamos adquiriendo durante el desarrollo del juego, podemos aprender nuevas habilidades que se encontrarán vinculadas a una determinada arma, es decir, que si compramos el Air Hike, que consiste en hacer un doble salto, sólo lo podremos llevar a cabo mientras estemos en posesión de Agni & Rudra que es el arma poseedorá de esa habilidad. Si usamos otra, la susodicha habilidad sólo podrá volverse a utilizar cuando volvamos a repartir mamporros con Agni & Rudra. Además de esto, DMC 3 posee seis estilos diferentes de lucha, para que cada jugador elija el que más le guste entre los disponibles que son: Trickster, Swordmaster, Gunslinger, Royalguard, Quicksilver y Doppelganger aunque algunos de ellos no están disponibles desde el comienzo de la aventura. La diferencia entre ellos radica en la utilización del botón círculo. Si estamos utilizando el Trickster, cuando apretamos el botón, Dante hace una habilidad específica que en este caso es ir más rápido, mientras que si usamos el Quicksilver, Dante puede parar el paso del tiempo. Por si fuera poco, cada estilo de lucha también evoluciona y asciende niveles con lo que a medida que avancemos en el juego las habilidades de Dante se van multiplicando.
Y para finalizar con todo lo referente a lo jugable, hemos de hacer un inciso para comentar dos elementos importantes en cualquier juego que se precie, pero que en DMC 3 toman especial importancia. Estos dos aspectos son la dificultad y la cámara. La primera está muy mal planteada. En nivel normal, DMC 3 es demasiado díficil para un jugador estándar de videojuegos. Pero Capcom sabe solucionar estos pequeños problemas con el tan socorrido modo fácil. La cámara es otro aspecto complicado. En general se suele situar detrás de nuestra espalda, pero en muchas ocasiones enfoca la cara y el cuerpo de Dante de tal manera que no vemos lo que está delante de nosotros y eso provoca una sensación de frustación comprensible. También la cámara se comporta de forma bastante puñetera cuando en escenarios grandes se retira hacia atrás con lo que Dante queda reducido a tamaño hormiga. Por último, DMC 3 posee un control perfectamente ajustado y que no dará problema alguno a ningun jugador sea principiante o profesional.
En conclusión, DMC 3 es un éxito porque vuelven los maravillosos escenaris góticos, vuelve el formidable sistema de habilidades y, lo que es más importante, vuelve el Dante de siempre, ese que se había perdido en la segunda entrega. Aún teniendo algún pequeño fallo, DMC 3 cumplió con las expectativas hace más de un año y Special Edition amplia los horizontes impuestos por el original por lo que si no tienes la tercera entrega... ¿qué haces mirando este análisis?
Por Roland David Barrolleta Franco