Hemos mencionado que Devil May Cry 4 no cambia de registro en estructura jugable. Nos encontramos de nuevo ante una aventura de acción en tercera persona con una estructura de misiones independientes que otorgan al juego bastante linealidad. Esta linealidad trata de romperse de varias formas. La primera de las mismas, y más obvia es el sistema de recompensas ante nuestro estilo de lucha, que viene dado por la variedad de acciones y combos, y las virguerías que lleguemos a desarrollar en pantalla ante los enemigos y jefes, que tienen incidencia directa, junto al tiempo empleado, las gemas rojas obtenidas, o los objetos empleados en la puntuación final de cada misión. El segundo aspecto que busca acabar con la linealidad, más allá de la exploración minuciosa de los escenarios cerrados del juego, es la localización y superación de misiones secretas que nos brindan jugosos premios como gemas azules para aumentar la vida. Estas misiones suponen retos de control o dificultad muy superiores, como realizar cinco Busters (presas con el Devil Bringer) en el aire sin tocar el suelo, acabar con una serie de enemigos en el escaso tiempo disponible, subir de nivel de estilo sin realizar ni un solo ataque, etc.
La variedad jugable al poder disfrutar de dos héroes: Dante y Nero viene dada principalmente por el Devil Bringer del joven héroe neófito. Con este brazo demoníaco extensible podemos atrapar a los enemigos a distancia (Snatch), realizar potentes presas (Buster), golpear objetos como las GyroBlades, absorber poderes de jefes para obtener habilidades extra, etc. Pese a que quizás pueda costarnos unos minutos acostumbrarnos a su utilidad, el Devil Bringer se convierte en una poderosa herramienta para castigar a los enemigos, tanto a la hora de saltar, situarnos a su espalda, y romper la guarida con potentes presas, como para cazar al vuelo a los enemigos en mitad de un combo y seguir disfrutando de una masacre con estilo. Nero puede emplear a los enemigos más duros y jefes, para desencadenar unas increíbles secuencias de daño masivo que aumentan la espectacularidad y simplifican la acción. Como mencionábamos anteriormente Devil May Cry 4 ha sido diseñado para un público más amplio, y el hecho de que Nero sea más fácil de dominar que Dante es un claro ejemplo. Nero dispone de potencial para causar enormes daños quizás con una mayor facilidad que Dante, al menos para el jugador no experimentado con la franquicia. Además debemos reconocer que emplear el Devil Bringer resulta francamente divertido, aunque también haya que mencionar que requiera menos pericia que las armas de Dante.
Nero dispone de dos armas principales, una espada mecánica que puede acelerarse para conseguir daño por fuego, con un curioso mecanismo de activación similar al acelerador de una moto, y una enorme pistola para alcanzar a enemigos alejados que dispone de un potencial mucho menor. Red Queen, nuestra potente espada, acerca el estilo de juego de Nero al de Dante, con los clásicos ataques en carga, lanzadores aéreos, remates verticales, etc. El uso del acelerador pueda obviarse, dado el tiempo de carga que requiere, en favor del más dinámico Devil Bringer. Blue Rose, la pistola de Nero nos sirve para conseguir un daño adicional de no demasiada relevancia.
Tanto las habilidades de Nero, como las de sus armas, Devil Bringer, o la transformación demoníaca tras hacerse con el control de Yamato, la espada de Vergil, pueden potenciarse al gastar las almas orgullosas que podemos obtener en todas las misiones. El sistema de mejora de personajes es bastante versátil, y posee desde una opción de evolución automática tras responder a una serie de preguntas, como evolución manual con posibilidades de deshacer la compra de habilidades para obtener nuevos poderes que puedan adaptarse mejor a ciertos retos. Las gemas rojas se pueden emplear para comprar objetos como estrellas verdes, gemas doradas, pedazos de gemas azules para incrementar la vida, o gemas moradas que aumentan la barra de magia.
Tras verse contra la espada y la pared, Nero consigue reforjar a Yamato, obteniendo un extraño control sobre la espada del maligno hermano de Dante, que ha generado bastantes conjeturas acerca del origen de Nero. Nero activa el Devil Trigger y obtiene temporalmente poderes adicionales al verse rodeado de un aura demoníaca, a diferencia de Nero que se transforma físicamente. La obtención tras derrotar a jefes o superar puzles de objetos como la Herencia Maligna, el Ánima de Mercurio, el Escudo Protector, la Fruta Sefirótica, la Llave de Crono o el Cadáver de Rusalka, permiten a Nero disponer de poderes adicionales para superar puzles ambientales, o afrontar los enemigos de dificultad creciente.