Dante permanece fiel a su última encarnación: Devil May Cry 3, con cuatro estilos de lucha iniciales: Sword Master, Gun Slinger, Trickster y Royal Guard, que modifican ligeramente las funciones defensivas y el poder ofensivo del hijo de Sparda. Dos armas de fuego: Ebony & Ivory, un rifle: Coyote-A, o el increíble maletín de Pandora, forman su arsenal de ataques a distancia, mientras que Rebellion, Gilgamesh, Lucifer y Yamato son su póker de armas para el cuerpo a cuerpo.
Tras recuperar a Yamato, Dante tiene acceso por fin a Dark Slayer, un quinto estilo de lucha que resulta francamente espectacular. El hecho de cambiar de personaje por razones argumentales no implica tener que lidiar con un héroe de menor poder, ya que las almas orgullosas, vitalidad, o indicador de Devil Trigger pasan de un héroe al otro de forma automática. Debemos destacar el arma de cuerpo a cuerpo Gilgamesh, que permite a Dante desencadenar unos combos de ataques físicos realmente abrumadores. Esta arma se viste a modo de armadura. Por su parte Pandora es un maletín que dispone de una serie de códigos que dan acceso a diferentes ataques a distancia como una ballesta de gran poder, e incluso armas antiaéreas. Al encadenar ataques con Pandora vamos rellenando el indicador de desastre, y al pulsar y mantener el comando de ataque introducimos los códigos para reconfigurar el arma.
Lucifer se trata de una espada capaz de crear réplicas de sí misma que se ensartan automáticamente en el rival, agujerándoles. Estas copias se colocan a nuestro lado, y sirven de protección ante ciertos ataques con acercamiento.
La chulería inherente a Dante se ve potenciada con unas secuencias CGs memorables, tanto en las luchas frente a Nero, como las que nos regala una vez que nos ganamos su control. Mención especial a la forma de destruir las puertas del infierno. La aparición de personajes como Trish, Lady, la misteriosa Gloria, y el misterio relativo a Agnus, el alquimista jefe de la Orden de la Espada, Credo, el hermano de Kyrie, o Sanctus, el vicario de Sparda, conforman un lienzo bastante atractivo que se nos dibuja mediante unas profusas e increíbles secuencias CGs.
Disponemos de clasificaciones online para ver la trayectoria, logros, puntuaciones de los usuarios incluidos en nuestra lista de amigos, además de clasificaciones de jugadores a nivel mundial según el nivel de dificultad y la misión. Este apartado quizás trivial a simple vista, vuelve a jugar a favor de la rejugabilidad, aumentando el pique para demostrar nuestra maestría.
Dentro del menú de misiones vamos accediendo a extras como ver las escenas intermedias superadas, la galería que incluye la historia de Devil May Cry que pudimos seguir varias veces durante la instalación del juego, las imágenes de bonificación, el bestiario, el tutorial, las armas, jefes, objetos, personajes, etc.
Entrando en el apartado de diferencias entre PlayStation 3 y Xbox 360, podemos anticipar que Capcom ha mimado las diferentes versiones hasta el punto de hacerlas técnicamente casi idénticas. Disponemos de detalles menores como la vibración del pad de 360 frente a SixAxis, algo que se solucionará en cuanto llegue a Europa el Dual Shock 3, la diferente integración del sistema de logros, que mientras que en PlayStation 3, por motivos de diseño de software, no están integrados con el del resto de juego, en 360 si que se acumulan para nuestra puntuación de jugador.
Detallando el apartado de logros, debemos mencionar que ambas versiones disponen de los mismos logros al superar ciertas condiciones del juego. Mientras que en 360 aparecen instantáneamente con el clásico mensaje en la parte inferior, sin alterar el ritmo de juego, en PlayStation 3 permanecen ocultos en un menú que debemos consultar separadamente. Además, por la construcción del software principal de cada sistema, en 360 siguen sumando puntos a nuestro Gamertag, mientras que en PlayStation 3, y al igual que ocurriera con Uncharted: El Tesoro de Drake, no se acumulan en nuestro perfil, quizás la llegada de Home solucione este aspecto.