Es bastante habitual que cada vez que utilicemos algún objeto o hagamos uso de algún elemento interactivo de los decorados aparezcan algunas viñetas animadas que imitan el estilo del cómic original y en las que podemos ver cómo se desarrolla la acción. En estos momentos pueden aparecer algunos
quick time events que tan de moda están últimamente en numerosos géneros y que además intentan hacer algún uso extra del mando de Wii. Son muy simples, la mayoría de las veces consiste tan sólo en mover el mando en la dirección que aparece en pantalla.
Obviamente, la cosa no siempre es tan sencilla y en ocasiones nos encontraremos con problemas cuya solución es más compleja, pero en términos generales, cualquier jugador que tenga un mínimo de experiencia en aventuras gráficas se merendará
Diabolik sin grandes problemas en unas tres o cuatro horas. Su linealidad y falta de profundidad lastran por completo al videojuego, que apenas consigue enganchar y carece de valor rejugable pese a la inclusión de algunos extras desbloqueables.
Las carencias de
Diabolik se dejan notar también en la factura técnica. Como videojuego multiplataforma que también ha aparecido en Playstation 2, no esperábamos que Artematica fuese a optimizar el juego para que mostrase un mejor aspecto en Wii. El problema es que el resultado ni siquiera resulta digno de la consola de pasada generación de Sony, deberíamos remontarnos a la era de los 32 bits para encontrar unos gráficos de este tipo. Los escenarios, hechos en 3D pero que siempre vemos con ángulos de cámara fijo (típico de este género), se muestran muy planos y poco detallados, con muy pocos polígonos y texturas poco definidas. En ocasiones veremos puertas o ventanas que, simplemente, están dibujadas sobre la pared.
El protagonista se muestra igualmente poco detallado y apenas tiene animaciones, únicamente para caminar o correr y poco más. No existen animaciones para recoger objetos o utilizar artilugios, porque en estos casos aparecen en pantalla algunas viñetas en blanco y negro del mismo estilo del cómic original, con ciertas animaciones muy sencillas y onomatopeyas visuales que ilustran estas acciones. Estas viñetas representan el aspecto visual más llamativo del juego, pero no logran mejorar el apartado gráfico general.
La banda sonora busca el estilo del cine negro o de espías, pese a que la historia de
Diabolik no es ni lo uno ni lo otro, no obstante resulta apropiada. La única pega que le podemos poner es que los temas son repetitivos; al ser de corta duración se repiten varias veces y puede llegar a cansar. Los efectos de sonido son muy simples, como portazos, golpes y cosas así, se limitan a cumplir con su función sin brillar en exceso. El apartado sonoro viene completado con un doblaje al castellano que nos ha parecido bastante pobre. La voz de Diabolik, que corre a cargo de Tomás Rubio, se muestra prácticamente inmutable sea cual sea la situación, y además tiene el defecto de que su volumen no siempre es el adecuado, en ocasiones se pierde con la música y no es muy nítido. En cualquier caso, un doblaje al castellano, aunque no sea el mejor, siempre es de agradecer dado el estilo de juego, en el que es importante enterarse de la historia.
Conclusiones
Diabolik: The Original Sin es un juego muy pobre en todos sus sentidos, en el que se evidencian los limitados recursos de Artematica. Como con otros videojuegos de esta desarrolladora, estamos ante un producto pensado especialmente para Italia, un país en el que las aventuras de Diabolik y su esposa siguen teniendo tanto o más éxito que cuando se estrenaron allá por los años 60. Por tanto, es un videojuego dirigido especialmente a los fans de este ladrón enmascarado, ya que en Wii existen aventuras gráficas mucho mejores y más atractivas.