Pero aunque durante la introducción tenemos la oportunidad de manejar brevemente a Ray y comprender algunos conceptos básicos de la jugabilidad (porque en realidad la jugabilidad es muy amplia, como iremos viendo), el verdadero juego empieza un año después de la erupción del volcán Las Águilas. Tras aquel incidente en el que perdió a su amigo Steve, Ray sigue en gestión de crisis, pero cambió el trabajo de campo por los despachos y el papeleo. Aún lleva siempre consigo la brújula de Steve, que no ha podido entregar a su hermana Lisa porque aún no ha conseguido conocerla.
Pero pronto Ray vuelve a la acción. Un grupo terrorista formado por antiguos fuerzas especiales, denominado SURGE, se ha hecho con algunas cabezas nucleares para extorsionar al gobierno estadounidense y ha secuestrado al Dr. Davies, un experto sismólogo, y a su ayudante Lisa Hewitt, la hermana pequeña de Steve. Dada la implicación personal con la rehén, el FBI requiere los servicios de Raymond, quien decide dejar la tediosa burocracia para ponerse de nuevo en acción y cumplir aquella promesa que hace un año le hizo a su compañero poco antes de que muriera. Lo que Ray no sabe es que está a punto de enfrentarse al peor día de su vida, cuando un terremoto de magnitud 9 sacude Blue Ridge City, y tendrá que sobrevivir al desastre, ayudar y rescatar a los supervivientes y cuidar de Lisa. Todo al mismo tiempo. Aunque esto es solo el principio, porque más catástrofes se irán sucediendo a partir de ese momento, como tsunamis, inundaciones, huracanes o volcanes, aparte de alguna sorpresa más dantesca que no os vamos a revelar.
Pero lo verdaderamente interesante de
Disaster: Day of Crisis es su desarrollo y jugabilidad, que hace que el juego no se pueda enmarcar en un género en particular. No es un
shooter, tampoco es una aventura pura, tampoco es un
survival horror, tampoco un plataformas, ni un juego de conducción. En realidad es una mezcla de todo, muchos géneros y estilos que se van alternando constantemente mientras avanzamos, para que en ningún momento haya lugar al aburrimiento o a la monotonía. Todo ello diseñado para aprovechar el Wii-Mote y el Nunchuk como muy pocos juegos de Wii llegan a conseguir, y sin perder en ningún momento el estilo peliculero.
Cuando estemos haciendo frente a los miembros de SURGE, el juego se convierte en un
shooter on-rails al estilo de
Time Crisis en las que Ray tendrá que poner a prueba su entrenamiento de marine. En estas secuencias, el Wii-Mote se convierte en pistola de luz, tendremos que apuntar directamente con él hacia donde queremos disparar. El botón Z del Nunchuk hará el papel del pedal del mencionado
shooter de Namco, es decir, que mientras lo mantengamos pulsado, Ray quedará escondido tras algún elemento del decorado, mientras esperamos pacientemente el momento de salir y disparar. Con el botón C podremos activar la "concentración", que permite hacer zoom durante unos instantes y conseguir disparos más dañinos. Para recargar el arma tendremos que mover el Nunchuk hacia arriba, y podremos cambiar de arma con la cruceta. Cuando estemos inmersos en este tipo de secuencias, tendremos que hilar muy fino y calcular muy bien los disparos de los enemigos para buscar el mejor momento para asomarnos y disparar. Aquí un solo error puede ser fatal, pero hacerlo bien tiene su recompensa, aparte de la de poder seguir vivo. Siendo precisos, encadenando combos y evitar que nos alcancen nos servirá para ganar PB (puntos de batalla), que sirven para comprar armas nuevas.
Pero las fases tipo
shooter solo representan una parte de todo lo que
Disaster puede ofrecer. Cuando no estemos disparando, podremos recorrer libremente los escenarios en busca de supervivientes o de comida y suministros. La búsqueda de supervivientes es una de las cosas que más ocupado tendrá a Ray en esos pequeños momentos de calma en los que no tiene que estar luchando por su propia vida. Pulsando Z, Ray gritará en busca de supervivientes, y si hubiese alguien, la cámara mirará hacia allí de forma automática.