Para lograr este efecto, el juego cuenta con un apartado visual llamativo y acorde a la temática, aunque tampoco es un juego que esté exprimiendo las capacidades técnicas de Wii. Los escenarios son amplios y llenos de detalles, pero no notamos una gran poligonación ni un juego de texturas muy definido. El personaje de Ray cuenta con un excelente modelado, incluyendo sus movimientos y animaciones faciales. Sin embargo, otros personajes de la aventura no han corrido igual suerte, y no muestran un acabado de igual calidad. El plato fuerte de los gráficos los vemos en los efectos visuales, como el humo, el fuego o partículas, aunque hay otros, como el del agua, que son bastante mejorables, pero sea como sea, la recreación de los desastres es el aspecto más destacable del desigual apartado gráfico del juego.
Las secuencias de vídeo, realizadas con el motor del juego, están realizadas con una gran calidad, pero teniendo en cuenta lo que dijimos antes acerca de los personajes, que solo Raymond ha recibido un buen tratamiento, mientras que otros muestran un acabado menos conseguido. En cualquier caso, estas escenas logran transmitir perfectamente la cinematográfica puesta en escena del juego, en ningún caso desentonan con la ambientación y estética.
La puesta en escena se ve complementada con una banda sonora que perfectamente podría haberse utilizado en una buena película de acción. Las composiciones, de las que destacamos el genial tema principal del juego, son de corte épico y frenético, y de un estilo que nos ha recordado mucho al de los grandes músicos del cine de acción norteamericano, como el de Harry Gregson-Williams o Trevor Rabin, lo que significa que nos encontramos con un apartado de categoría. Los efectos de sonido han recibido el mismo tratamiento que los visuales, dando lo mejor de sí mismos a la hora de recrear los desastres naturales. Otros efectos, como los de los disparos, están aceptablemente conseguidos y suenan por el altavoz del Wii-Mote, aunque se puede configurar para que salgan por el televisor.
El apartado sonoro cuenta también con una gran cantidad de diálogos, pero desgraciadamente en inglés. Entendemos que un doblaje al castellano no es algo que forme parte del mínimo exigible en los videojuegos de hoy día, pero pensamos que este
Disaster: Day of Crisis, con su cinematográfica puesta en escena, hubiese ganado muchos puntos con ello. De todas formas, la actuación del equipo de doblaje en inglés es de película, y nunca mejor dicho, usando en todo momento la entonación y énfasis adecuado para cada escena. Como curiosidad, algunas de las voces que provienen de emisoras de radio las escucharemos a través del altavoz del Wii-Mote. Todo ello con correctos subtítulos al castellano, que respeta incluso los numerosos improperios de los que están cargados los diálogos.
Conclusiones
Disaster: Day of Crisis tiene todos los ingredientes de una película catastrófica norteamericana. Eso, trasladado al videojuego, significa una puesta en escena en la que destacan las dantescas secuencias en las que sucede algún desastre, que se presentan de manera impactante y espectacular. Y todo ello con un desarrollo de lo más variado, que a pesar de su linealidad no cae en la monotonía debido a la multitud de géneros que se van mezclando durante el juego.
Quizá no sea un juego de acción que vaya a pasar a la historia como uno de los grandes, pero es un título que gustará a los
core-gamers y que viene a cubrir un estilo de juego que ciertamente no prolifera demasiado en Wii. En definitiva, un título bastante recomendable, pese a su irregularidad en determinados aspectos.