En el sentido jugable, Disgaea 2 es algo más decepcionante. El juego es divertido, pero las innovaciones jugables respecto a la anterior entrega son escasas. Prácticamente todo se mantiene igual: poseemos una serie de personajes, y otros tantos que podemos crear si tenemos suficientes puntos. En un tablero poblado de enemigos, el juego funciona a base de mover cual piezas de ajedrez a los personajes, que pueden desplazarse, atacar o alzar y lanzar a otros personajes, todo según la clase y habilidad del luchador en cuestión. A medida que los magos suben de nivel, su cantidad de hechizos y el alcance de los mismos aumenta, mientras que los guerreros adquieren una mayor cantidad de movimientos especiales y golpean con más fuerza. Por supuesto, siguen existiendo las unidades especiales del tipo "monstruo", pues la variedad de luchadores que podemos crear es impresionante. Vuelven también los ataques combinados: situando a los luchadores a los lados del personaje atacante, podemos realizar ataques combinados hasta con cuatro personajes.
Vuelven también las GeoStones. Igual que en el primer juego, estos objetos piramidales están situados encima de paneles de color, haciendo que todos los paneles del mismo color en el escenario tengan la propiedad asignada por la debida GeoStone. Las propiedades de las piedras diseminadas por los escenarios en esta nueva entrega es bastante más amplia que en la primera parte, lo cual aporta algunos interesantes giros jugables y obliga a llevar a cabo algunas estrategias algo más retorcidas que "mata a todos los enemigos". Otra innovación interesante es que el daño infringido sobre el enemigo depende de la posición del atacante, lo que implica que nos beneficia situarnos a los lados o especialmente detrás de nuestro objetivo a la hora de atacar. A los cambios se han añadido además diversos objetos curiosos, entre ellos uno que nos permite pedir ayuda a los ridículos Prism Rangers (parodia de los Power Rangers con
una escena estelar en el primer juego ). Pero principalmente, la jugabilidad sigue intacta, de forma que no ha empeorado, pero tampoco se nota ninguna mejora especial salvo algunos detalles.
A esto se suma que algunas ideas que funcionaban para un señor de los infiernos no parecen tener mucho sentido cuando hablamos del chico de un pueblo. Por ejemplo, seguimos teniendo a la "Asamblea oscura" disponible, mediante la cual podemos convocar asambleas y extorsionar o sobornar a los senadores para que aprueben medidas que propongamos (objetos mejores, dinero extra, objetos más baratos, equipos difíciles de conseguir, etc). Esto en sentido jugable es una buena idea, pero parece fuera de lugar dentro del contexto del juego, en el cual no somos como en el anterior señores de los infiernos.