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Disgaea 3: Absence of Justice
El más malo del lugar
Podríamos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que dentro del género de los RPG (Role Playing Game) una de las variantes más desconocidas y que menos ha llamado la atención en la presente generación es la de los strategy RPG. Y es que en comparación con el gran número de J-RPG que inundan el mercado, el único representante que merece la pena nombrar de esta variante del género es Valkyria Chronicles, título que apareció en la plataforma de Sony hace algunos meses. Por suerte, Nippon Ichi, creadora de grandes sagas como La Pucelle: Tactics, Atelier Iris o Disgaea, vuelve a la carga con la tercera entrega de la última serie que hemos nombrado en exclusiva para PlayStation 3.
Ausencia de justicia
Los que hayáis probado alguna de las dos entregas anteriores de Disgaea ya conoceréis las alocadas, a la vez que magníficas, líneas argumentales que caracterizan la atmósfera de esta saga. En esta ocasión los guionistas han vuelto a saltarse todas las reglas establecidas para dar lugar a una historia de lo más atípica, interesante y por supuesto divertida.
Absence of Justice da comienzo en la academia del mal de Netherworld, un lugar en el que, como ya hemos mencionado, todo (o casi todo) funciona de manera distinta a la que nosotros estamos acostumbrados. Desde siempre, los buenos alumnos han sido aquellos que nunca faltan a clase, hacen los deberes, estudian para los exámenes y siempre que pueden le hacen la pelota al profesor. Sin embargo, en el mundo de Disgaea, y más en concreto en la Academia de Netherworld, para ser un buen estudiante y labrarnos un buen porvenir tendremos que hacer todo lo contrario.
El ejemplo más claro lo tenemos en el protagonista de la historia, Mao, un estudiante con un "coeficiente de maldad" de 1,8 millones y que nunca jamás ha asistido a clase. Mao es una especie de estudiante de universidad de primer año que en vez de ir a clase se pasa el día jugando a los videojuegos, leyendo mangas y haciendo maldades varias, con la diferencia de que esto a sus padres no les disgusta y que ya lleva haciéndolo muchísimos años, pues debemos recordar que estos demonios tienen una esperanza de vida mucho mayor que la de un vulgar ser humano.
Sin embargo, lo que en principio era un día normal en la vida de este pequeño demonio se convierte en el comienzo de su mayor aventura, un largo camino que culmina con la muerte de su padre a manos de él. Todo esto se debe a que en uno de sus mangas preferidos se habla de los héroes y se deja claro que un héroe es aquel que acaba con grandes demonios; ni corto ni perezoso, Mao se pone manos a la obra para acabar con el rey de los demonios (que curiosamente es su propio padre) y así convertirse en un verdadero héroe. Pero esta tarea será bastante complicada incluso para un estudiante de culto como Mao, pues en Netherworld el calificativo de héroe es igual a lo que por aquí conocemos como delincuente.
En un juego con el sello de Nippon Ichi no podía faltar ese toque de humor que hará esbozar una sonrisa hasta en la cara del más agrio. Así, conforme avancemos en la aventura irán pasando ante nosotros algunos momentos desternillantes de la mano del propio Mao (un egocéntrico hasta la muerte que quiere convertirse en un héroe sin conocer el significado de la palabra amor o justicia) o de algún otro de los diferentes personajes que poco a poco iremos conociendo.
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