Análisis
El mejor remedio para la crisis hipotecaria
Square Enix y Nintendo se alían para traernos este particular cross-over que pondrá a prueba nuestro instinto de tiburón de las finanzas.
Por Juan Palma
| Publicado el día 27/01/2012 09:33
Mario y su troupe han hecho de todo en esta vida, así que a estas alturas ya casi nada nos puede pillar por sorpresa. Ahora les ha dado por ser empresarios, y para ello se han aliado con los personajes de Dragon Quest en este particular crossover que además de series también mezcla conceptos jugables, concretamente el estilo Mario Party con el del clásico juego de mesa Monopoly. A decir verdad, Mario y compañía son en realidad los invitados, ya que este videojuego pertenece a la serie Itadaki Street, que tiene más de veinte años de historia pero que por primera vez llega ahora a Europa.
Distrito fortuna, Boom Street en otros países, nos propone convertirnos en los mejores empresarios y competir en partidas de hasta cuatro jugadores para decidir quién domina mejor el noble arte de la especulación. Sorprendentemente, el un sistema es fácil de comprender para cualquier tipo de jugador pese a basarse en mecanismos aparentemente complejos.
Precisamente por este motivo el juego permite jugar bajo dos formatos. Por un lado tenemos las reglas básicas y por otro las reglas normales o completas. Con las reglas básicas el juego es muy similar al clásico Monopoly, pero potenciado. La mayoría de las casillas del tablero son locales que podemos comprar si caemos en ellos, de manera que si otros jugadores caen ahí tendrán que pagarnos. Pero es más complicado que esto, ya que los tableros no son lineales, sino que tienen múltiples caminos y es importante recorrerlos todos para recoger las cuatro figuras que necesitamos para poder volver al banco y cobrar un sueldo. Además, tendremos que preocuparnos de invertir y mejorar nuestros locales para que dejen más ganancias. Por supuesto, existen las casillas en las que podemos recoger una tarjeta que pueden provocar serios reveses al más puro estilo Mario Party.
El juego distingue entre el dinero líquido y el patrimonio, lo que da una idea de la profundidad que ofrece. El dinero líquido es el único que se puede usar para hacer pagos, por lo que ocasionalmente podemos vernos obligados a vender locales para obtener liquidez antes de que el banco nos embargue y nuestros locales acaben subastándose entre los demás jugadores.
Este sistema es de por sí lo bastante completo, pero al mismo tiempo fácil de entender y de jugar, por lo que mantiene un fuerte carácter de party game y resulta perfecto para quien busque una alternativa a la serie Mario Party. Pero todavía se puede volver más completo si jugamos con las reglas normales (que no difíciles), que incluyen la compra y venta de acciones para poner a pruebas nuestras habilidades especulativas. En este caso el tablero se divide en distritos cuyas acciones suben si sus locales tienen éxito. Comprar acciones cuando están baratas y luego invertir en locales para provocar que suban o venderlas para hacerlas bajar y arruinar a otros jugadores formará parte de la clave del éxito.
A pesar de lo complicado y abrumador que pueda parecer a veces el lenguaje financiero, Distrito Fortuna es tremendamente ameno y apto para todo tipo de públicos. La única pega es que las partidas pueden ser largas, pero existe la acertada opción de acelerar el juego (es decir, quitar animaciones, diálogos, etc.) o de guardar la partida para continuar en otro momento.