La parte técnica hizo historia, hasta el punto de convertirse en un aspecto fundamental en la publicidad que se le dio. Rare utilizó una revolucionaria técnica llamada Advance Computer Modelling, o ACM, para generar todos los gráficos del juego, con lo que se ganó el respeto de la crítica de todo el mundo. Se trata de la primera vez en la historia en la que se usan gráficos prerrenderizados en los videojuegos, una técnica que hasta ese momento sólo se había aplicado en el cine. Gracias a ACM, aplicado tanto a escenarios como a sprites, todo parece cobrar vida. Una calidad y una suavidad de animaciones nunca vista hasta la fecha, que inició rumores que hablaban de que el cartucho integraba un emulador de 32 bits entre sus cartuchos. Las animaciones son casi lo mejor de todo (aunque todo alcanza un gran nivel), los protagonistas tienen una cantidad más que considerable de cuadros para cualquier situación. Cada uno tiene poses de victoria y de frustración, animaciones para cuando no estamos haciendo nada, cuando mueren, cuando se quedan cerca de un borde e incluso cuando están agachados. Nunca un juego había rebosado tal cantidad de vida hasta ese momento. A todo ello hay que sumarle los asombrosos efectos de luz (sobre todo en cuevas y sitios así) y los efectos meteorológicos (lluvia, nieve, etc...), que en su momentos nos dejaron a todos con la boca abierta.
La parte sonora, aunque no revolucionaria, si que se mantiene al mismo nivel. Las melodías parten de un estilo muy propio de la jungla, que es a lo que nos tiene acostumbrados. Pero también toca otros estilos que se adaptan a otras zonas, como las naves industriales o las profundidades marinas. Los efectos son variados y se permiten lujos como añadir ecos o reverberancias según la zona. Dejad a Donkey parado unos segundos en la montaña, y lo notaréis. Por destacar algo sorprendente para la época, mencionaremos el tema de Funky Kong, de lo más marchoso que hay en 16 bits.
Conclusiones
A pesar de ser la primera vez que Rare trabajaba para Nintendo, el resultado fue colosal. Un prodigio técnico, un desarrollo que creó escuela, un característico sentido del humor y diversión a raudales es lo que ofrece este Donkey Kong Country, uno de los grandes plataformas de la era de los 16 bits. Si no lo jugaste, intenta hacerlo. No te arrepentirás.