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Técnicamente Donkey Kong Country, pese a ser superado por sus dos secuelas o Killer Instinct, donde Rare hizo muestras de una mayor dominio y refinamiento de la técnica ACM, así como por Super Mario RPG o Super Mario World 2: Yoshi's Island, por el empleo del chip FX2, se trata quizás del juego que marcó un antes y un después en la vida del sistema conocido como El Cerebro de la Bestia. Técnicamente mostró que las 16 bits todavía podían evolucionar, cuando parecía que habíamos llegado a una etapa de estancamiento, y mostraron verdaderamente las diferencias entre esta generación y las clásicas 8 bits.
El colorido, sensación de volumen, belleza de los parajes, efectos como las copiosas nevadas, hacían que los gráficos parecieran salirse de las televisiones, beneficiándose de modelos tridimensionales traspasados como sprites prerrenderizados a la Super Nintendo. La variedad de localizaciones, como hemos descrito al hablar de las diferentes fases, el paso de la tarde al anochecer, la belleza y paz que se respira en los escenarios submarinos, hacía increíble creer que todo eso cupiera en un cartucho de 32 megas, y en una consola como Super Nintendo.
La divertidísima secuencia introductoria, con el contraste entre la música de Cranky y el "loro" de Donkey Kong, nos mostraba desde un inicio cuan fuerte apostaba Rare por este título.
La calidad de las animaciones de los protagonistas, así como el tamaño de algunos jefes, contribuía a redondear este magnífico apartado.
A nivel sonoro el juego también rayaba a gran nivel, con una banda sonora potentísima, temas marchosos, pegadizos, que muestran el carácter de la selva, composiciones pacíficas y relajantes, como las que acompañan a las fases submarinas, temas solitarios para los las localizaciones nevadas o heladas, mostrando el nivel de calidad acostumbrado por Rare.
Los gritos de los monos, los efectos de explosiones, saltos, el sonido al rebotar contra un neumático, al movernos por los barriles, el sonido de los klap trap, los buitres, etc., también rayan a un buen nivel.
En definitiva, nos encontramos ante un juego que pese a haber sido superado por Diddy's Kong Quest o Dixie's Kong Double Trouble, marcó un antes y un después en la trayectoria de Rare, que alcanzó con esta trilogía y el Killer Instinct, el carácter de compañía mítica, algo que agrandaría en su etapa en Nintendo 64. Donkey Kong Country es un juego imprescindible, historia viva del género de las plataformas.
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