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Drácula 3
¿Mito o realidad?
Hace prácticamente una semana pasábamos revista a Chronicles of Mystery: The Scorpio Ritual, una aventura gráfica del tipo "apuntar y pinchar" que demostraba clasicismo así como un enfoque simplificado que permitía a cualquier jugador involucrarse. Con cierto regusto amargo nos quejábamos del desarrollo de unos puntos de partida argumentales correctos, ya que este género, como una obra literaria, debe enganchar desde una trama elaborada, profunda y con unos giros argumentales dignos de una novela de Dan Brown.
Drácula 3: La senda del dragón es la nueva entrega de la serie de Microïds que llevaba bastantes años sin asomarse por este mundillo. En el título encarnamos a Arno Moriani, un religioso de la Congregación de los Ritos, que recibe un curioso encargo por parte del Vaticano. Deberemos acudir a Vladoviste (Transilvania), para investigar acerca de la propuesta de canonización de una eficaz y devota enfermera. El contexto histórico resulta de vital importancia, ya que la región de Rumanía a la que nos dirigimos no dispone de una asentada y mayoritaria comunidad cristiana. Devastada por la I Guerra Mundial y por los dimes y diretes territoriales, el panorama resulta desalentador y las condiciones de vida poco tienen que ver con la comodidad de Roma.
No queremos destriparos ningún detalle argumental, pero como podéis adivinar por el título del juego, nuestro "abogado del diablo" se enfrentará a problemas más complejos que la determinación de la beatitud de una enfermera y pronto comenzaremos a descubrir inquietantes muertes y hechos acaecidos en el pasado que llevarán a la investigación a términos más sobrenaturales. Nuestro protagonista no carece de recursos, aunque los más inquietantes serán su paulatino incremento de las capacidades sensoriales así como ciertas visiones o pesadillas que le asaltan por la noche. Además su conocimiento de las diferentes lenguas de la zona, su capacidad atlética que le permite descolgarse por una montaña turca donde supuestamente se encarcelaba a ciertos presos peligrosos y sus amplios conocimientos históricos, mitológicos y filosóficos le permiten lidiar con la ingente cantidad de información recogida en el juego.
Los diálogos, la consulta de ingentes cantidades de fuentes de información y el desarrollo de la trama hacen que el juego posea un ritmo quizás algo lento para lo que se acostumbra en la actualidad. Nada preocupante para los jugadores a los que va dirigido este tipo de juegos. Resulta sorprendente e incluso abrumador el nivel de detalle de las obras de consulta que podemos recoger durante el juego, como la descomunal Biblia que podemos consultar y abrir al azar para localizar pistas mediante sus textos destacados. Cuadros clásicos, textos en diferentes lenguas publicados por sociedades secretas, a este respecto el juego enlaza con los mitos exotéricos de los precursores nazis, obras de arte e incluso alusiones a obras literarias de enorme repercusión como el Drácula de Stoker serán una constante en el juego, demostrando una tarea de documentación y un mimo en el diseño de producción francamente notables.
Quizás el aspecto más criticable de la aventura lo encontramos en la excesiva pausa de la aventura, así como en la resolución de ciertos aspectos del argumento conforme avanzamos en el juego. La senda del dragón se convierte en un camino iniciático que teóricamente nos enfrenta a unas pruebas de tremenda dificultad. Conforme se nos plantea esta temática pensamos en retos como los expuestos por Matilde Asensi en El último catón. Desgraciadamente los guionistas de Kheops Studio no han conseguido desarrollar el argumento con un ritmo algo más ágil para un título en el que supuestamente tenemos que lidiar con vampiros. De esta forma la trama nos mantiene enganchados y se aprecia un trabajo más evolucionado que el del mencionado The Scorpio Ritual, aunque sin llegar a cuajar al cien por cien, pecando de escasa acción o dinamismo.
Con un desarrollo en primera persona al más puro estilo Myst, nos encontramos con un juego de corte clásico. No llegamos a los extremos de The Scorpio Ritual, ya que el motor gráfico que nos permite girar 360º y mirar en diversas direcciones en tiempo real mediante el desplazamiento del ratón ofrece un acabado más avanzado, pero no debemos esperar ningún tipo de innovación de este título.
Otra de las características básicas de este título es su dureza. Olvidaros de una interfaz que simplifique al extremo la localización de los puntos de interacción en los escenarios, así como de puzles de lo más simplista. Drácula 3 nos exige una tremenda minuciosidad para peinar cada rincón de los escenarios. Resulta bastante sencillo pasar por alto ciertas partes de los mismos. Además, los puzles del juego (no os preocupéis que no vamos a destriparos ninguno) requieren en muchas ocasiones que cojamos lápiz y papel para anotar y jugar con los datos expuestos. Resultan desafiantes, bastante atractivos y variados en su enfoque y desarrollo. Sin duda de lo mejor del título, junto a la variedad de localizaciones, la menor linealidad o guía constante respecto a The Scorpio Ritual y su duración. Como siempre en el género la durabilidad del título dependerá de nuestro grado de inspiración para resolver los enigmas, pero en cualquier caso no podemos quejarnos precisamente de encontrarnos ante un juego corto, perfectamente puede irse a veinte horas. Debemos destacar que el diseño de puzles está presidido por la lógica, aunque en ocasiones nos cueste dar con ella.
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