Respecto a los modos de juego, y como buena adaptación, disponemos del modo Aventura, que nos relata mediante episodios y capítulos, las principales series argumentales de Dragon Ball Z y GT. El siguiente modo que encontramos es Batalla Z, una serie de recorridos predefinidos contra rivales del universo DBZ. No podían faltar los torneos tipo Tenkaichi Budokai, personalizables y con varios niveles de dificultad, duelos contra amigos o rivales de la CPU, así como los tutoriales impartidos por Vegeta, Goku o Piccolo en Entrenamiento, o la personalización de luchadores en Evolución Z.
El punto de partida deberá ser el Entrenamiento donde se nos explican todas las técnicas básicas y avanzadas del juego, que no son pocas. Pese a que pueda parecer algo aburrido, especialmente por la forma en la que se han estructurado los desafíos, os recomendamos encarecidamente que paséis al menos una vez por cada explicación para haceros con el profundo y enrrevesado sistema de control, que exige acciones distintivas en función de a donde apunte nuestro cursor, o la distancia respecto al rival. Desde esta modalidad podemos probar libremente los movimientos del personaje a través de Práctica.
Aventura Dragón nos permite asistir a diversos capítulos de la trama de la serie, desde la llegada de los Saiyan a la Tierra, hasta ciertos episodios de la subserie GT, OVAs, incluso los What If... que tanto gustan a los americanos, tramas alternativas como la que preside al Dragon Ball Z: Shin Budokai Another Road de PlayStation Portable. A través de un mapa principal que debemos explorar volando, debemos acceder a los principales eventos de la historia, marcados en el mapeado, así como otros lugares de interés que debemos descubrir por nuestra cuenta. Bolas de dragón, cápsulas de habilidad, subida de nivel de personajes, así como los imprescindibles enfrentamientos para avanzar por la trama, están a nuestra disposición, en un modo de juego que patina claramente en cuestiones narrativas, pero que al menos otorga un envoltorio algo más trabajado que los clásicos modos historia de los juegos de lucha 3D tradicionales. La duración de este modo es más que notable, aunque a la larga termina haciéndose bastante repetitivo.
Los tiempos de carga que interrumpen el ritmo de juego para asistir a diálogos poco inspirados, no contribuyen a paliar el decepcionante nivel narrativo del modo, alejado de las recreaciones de las escenas de la serie que disfrutamos en el añorado primer Budokai de PlayStation 2. Encontramos paradojas argumentales como derrotar a un rival, para ver en la secuencia narrativa como estamos machacados. Los escenarios además son bastante limitados, algo agravado por la calidad de sus texturas, pero eso ya es adentrarnos en los terrenos de los gráficos.
El modo Batalla Z puede considerarse como un modo desafío en el que se nos incita a superar una serie de combates predefinidos para acceder a contenida extra desbloqueable, y centrará nuestro interés una vez que hayamos finalizado Aventura Dragón. Unas torres repletas de complicados combates, recuerdan hasta cierto punto a la estructura de presentar los combates del Mortal Kombat original, y especialmente de su secuela.
Si lo que queremos es tratar de emular a Gokuh y compañía en los clásicos torneos mundiales de artes marciales, tenemos a nuestra disposición el modo Torneo Dragón. Se incluyen varias modalidades como Torneo Mundial, Juegos de Célula y Gran Torneo Mundial, con modificaciones de reglas como la pérdida de combate por salirnos del ring, así como indudables aumentos de dificultad. Podemos configurar varios niveles de dificultad, algunos accesibles sólo al superar los anteriores, como avanzado, experto y maestro. Se trata de la mejor forma de testar nuestras habilidades de combate sin entrar en demasiada parafernalia.
Si por el contrario queremos disfrutar rápidamente de combates contra amigos o la CPU, nuestro modo ideal es Duelo. Disponemos de parámetros seleccionables como el tiempo de lucha, reglas como poder encontrar objetos en batalla, acceder a transformaciones, disfrutar de personajes predefinidos o evolucionados, así como el nivel de dificultad en el caso de que peleemos contra la CPU. Se nos permite también escoger el campo de batalla. Una de las novedades de la versión original de PlayStation 2 era poder disfrutar de combates por equipos, hasta de cinco integrantes, requiriéndosenos rellenar una barra para poder cambiar de personaje en pleno combate, una opción bastante interesante, aunque poco dinámica.
Conforme vayamos avanzando en el juego, podemos personalizar a nuestros personajes con las técnicas encontradas, incluso accediendo a fusiones de técnicas que dan como resultado objetos Z más poderosos. De esta forma podemos conseguir infinidad de versiones de los más de cien personajes, totalmente personalizadas, aumentando las dosis de estrategia. Baba nos venderá objetos adicionales, e incluso adquirirá los que no deseemos.
La última opción disponible, el Centro de Datos, incluye la biblioteca donde Videl, la compañera de Gohan, nos muestra perfiles de personajes, las biografías de los mismos, e incluso tests de sonido. A nivel de contenido adicional respecto a PlayStation 2 disfrutamos de seis personajes adicionales y un campo de batalla adicional, algo que se nos antoja como demasiado escaso para compensar el retraso.