Introducción
Un breve recorrido de la franquicia por PlayStation 2 y las consolas nostálgicas
Desde los tiempos de SNES, las adaptaciones de
Dragon Ball han sido muy numerosas para todas las plataformas existentes. De hecho, en
Super Nintendo se encontraba el legendario
Dragon Ball Z: La Legende Saien, que pasó a la historia por su satisfactoria jugabilidad y su atractivo modo “Historia”, que ha sido de los más cuidados y rejugables de los últimos tiempos. Luego apareció el espectacular
Hyper Dimension, pero estaba más centrado en la saga de Buu. Lo mejorable de este cartucho (junto con
Dragon Ball Z: Ultime Menace) eran sus escasos modos de juego, al perder el modo “Historia” en las versiones occidentales. Sin embargo, quizás para todos los seguidores el más aclamado y brillante ha sido el espectacular
Dragon Ball Z: Shin Butouden, para Sega Saturn, que era una evolución en lo visto en los
Butouden, pero con un número menor de elementos jugables y personajes.
Obviamente, no todo son aceptables. En PSX, por ejemplo, tenemos el decepcionante
Ultimate Battle 22, calificado por la prensa como uno de los peores juegos de lucha 2D de la historia. También se encuentra en el mismo sistema el pobre y fracasado
Dragon Ball: Final Bout, un juego de lucha con gráficos poligonales y una jugabilidad lentísima, aburrida y desesperante. Por último, tenemos el descafeinado
Dragon Ball Z: Taiketsu para
Game Boy Advance, que tiene muy poco que ver con el excelente
Dragon Ball Z: Supersonic Warriors, un juego basado en la franquicia para GBA que ofrecía un desarrollo único para entablar los combates, pero eso no era obstáculo para que las peleas fuesen fluidísimas y que el modo principal del juego captase toda la esencia de los episodios de la serie de animación.
A pesar de los títulos ya mencionados, hemos encontrado juegos para todos los gustos en casi todas las consolas basados en el manga legendario de Akira Toriyama. El hecho culminante llegó con el anuncio de una subsaga bajo el nombre de
Dragon Ball Z: Budokai, una serie de videojuegos que han ido apareciendo en PlayStation 2 y en Nintendo GameCube (exceptuando en esta última el
Budokai 3). Con el primer
Budokai de todos se nos ofrecía una adaptación fiel a los tebeos del manga, una aceptable nómina de personajes, combates fieles, etcétera. Tan ambicioso proyecto caló a todos sus fans por su modo “Historia”, y era increíble ver cómo Dimps había conseguido clavar cada detalle, cada movimiento, cada ángulo, cada escena que muchos no quitábamos ojo mientras veíamos la serie de televisión hace unos años. Incluso el enfoque de cada escena cinemática era idéntica a la de la serie. Era espectacular, por eso era una auténtica lástima que el juego contara con gráficos poligonales y una jugabilidad quizás demasiado mecanizada.
Un año después llegaría a las tiendas
Dragon Ball Z: Budokai 2, un juego que sorprendió a propios y extraños por su vistosa puesta en escena. De los mediocres gráficos del anterior se había optado por un
look cel-shading al estilo de los dibujos animados, dotando así a los luchadores de texturas que bien recordaban a las de sus correspondientes en la televisión. También se incluyeron más movimientos cinematográficos muy parejos al anime, y un desarrollo argumental más elaborado que abarcaba los hechos acontecidos en toda la subserie
Z. Desgraciadamente, incorporó un absurdo tablero para entablar los combates del modo “Historia”, y eso consiguió que se perdieran las brillantes cinemáticas del primero. El otro punto negro volvía a recaer sobre la jugabilidad, y es que apenas de introdujeron cambios a la base jugable del primero. Las mejoras centrales en este aspecto fueron la posibilidad de lanzar magias sin previa combinación y los movimientos nuevos de los personajes. Como único incentivo quedaba el completar, una vez tras otra, el Mundo Dragón para así ganar más cápsulas, personajes y extras, que son los que mantenían las ganas de jugar y de aguantar lo soporífero que resultaba
Budokai 2 en ocasiones.
El 30 de noviembre del año siguiente aparecería
Dragon Ball Z: Budokai 3, supuestamente el mejor título al plantear un modo “Historia” más interactivo y menos lineal. Un completo modo Historia que hizo las delicias de los fans al incorporar también un componente RPG que ofrecía canjear los puntos obtenidos tras cada combate por destrezas como ataque, defensa, etc... Como novedad, implantó el sistema de lucha Saiyan Overdrive System, que permitía pulverizar a los rivales con teletransportes y esquivas instantáneas, entre otras cosas. Fue el más aclamado de todos por los fans.
No tardó en anunciarse un nuevo
Dragon Ball. Sin embargo, Bandai dejó al estudio Spike el cargo de desarrollo de
Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi (
Sparking! en Japón). Fue un
DBZ ambicioso, y dio un giro radical al sistema de control, que presentaba un enfoque y una libertad de acción por escenarios destructibles digna de un capítulo de la serie. A pesar de todo esto, resultó demasiado repetitivo a la hora de encadenar combos, y tampoco permitía que nos transformáramos en mitad de un combate. Eso sí, ofrecía una nómina de personajes ciertamente extensa y amplia, y abarcaba las principales OVA y etapas de la serie de animación. Tuvo un
hype imparable durante su desarrollo, y la página
web del juego gozaba de numerosas visitas diarias.
El 27 de octubre del siguiente año
Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi 2 (tanto para PS2 como para Wii) mejoró sustancialmente todos y cada uno de los apartados que cojearon en
Tenkaichi. Mayor número de personajes, más escenarios amplios y destruibles, batallas
tag team, una jugabilidad más rica o un modo “Historia” que duraba cerca de 50 horas de juego y que comprendía prácticamente cualquier época y película de la serie de animación fueron algunos de los apartados mejorados en este
Tenkaichi. Para hacer más amena la espera de tan ambicioso título, se lanzó en verano del mismo año
Super Dragon Ball Z, un juego basado en la licencia que exigía al jugador un control casi total del
pad de la consola para pelear en los técnicos y profundos combates que se ofrecía en este juego de lucha, desarrollado por Noritaka Funamizu (productor de sagas emblemáticas como
Street Fighter). Estaba basado en una recreativa japonesa que tenía nueve personajes (en la versión de consola se ha duplicado la cifra) totalmente distintos en sus estilos. Probablemente su número de ventas fue eclipsado por el impacto de las sagas
Budokai y
Tenkaichi.
Por último, el 9 de noviembre de 2008 llegó a occidente
Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi 3, el último
Tenkaichi tanto para PS2 como para Wii. Fue un producto basado en la licencia frenético, rabiosamente enérgico y tremendamente completo. Ofrecía 160 personajes de todas las épocas, sagas y películas de la serie que se enfrentaban en espectaculares y vertiginosos combates clavados a la serie. En la versión de Wii se incorporó un interesante modo de combate en línea, pero que no se dejaba disfrutar debido al impertinente
lag. En
PlayStation 2 se lanzó una edición coleccionista a modo de homenaje que contenía un póster exclusivo con todos los personajes del juego y un libro de arte incluido por el estudio Spike donde se refleja la evolución del desarrollo del juego.
Hoy, tras el irregular estreno de Goku en la nueva generación con
Dragon Ball Z: Bust Limit, Dimps nos ofrece
Dragon Ball Z: Infinite World, supuestamente el último juego de la franquicia en PlayStation 2 y que reúne en un único DVD lo mejor de la serie
Budokai y aporta ingrediente traídos de
Burst Limit. Desde su fase de desarrollo se confirmó una nómina de personajes que llega cerca de los 40 luchadores únicos, sin tener en cuenta las diversas transformaciones de cada uno, lo que teóricamente nos brindaría una plantilla muy extensa. Yasu Nishimura, el productor del juego, aseguró que es la "compilación definitiva" y que es "un proyecto ambicioso". A lo largo de este extenso análisis iremos presentando las virtudes y pormenores de
Infinite World, para ver si de una vez por todas asistimos al
Dragon Ball definitivo.