Análisis
Sólo para los elegidos
Square-Enix lanza en Nintendo DS la cuarta entrega de la franquicia Dragon Quest. Después de haberla probado a fondo te contamos todos los detalles.
Por Pablo Ojeda Pérez
| Publicado el día 17/10/2008 00:55
Vamos encontrando algunos aspectos secundarios en la aventura, que no por su nombre serán menos importantes. Entre ellos algunos minijuegos que nos sirven para relajarnos si nos hemos atascado en algún punto, como el del casino, en el segundo capítulo de la historia. También nos vemos obligados a hacer mención a los ciclos del día y de la noche, que respetando al original se han incluido. Estos, aunque parezca un simple detalle, nos sirven para que haya unos determinados habitantes en las ciudades en vez de otros, que encontremos distintos monstruos, etc.
Y ya para terminar con los aspectos jugables de Dragon Quest IV, cabe comentar que el control está bastante bien adaptado a Nintendo DS, a pesar de todo no se hacen uso de sus posibilidades, entre ellas el Stylus o el micrófono, dos de los signos destacados de la consola.
Por tanto los controles son los siguientes: para confirmar y cancelar una acción los botones “A” y “B”, para acceder a un pequeño mapa el “Y”, el botón “X” nos mostrará el menú (desde él podemos cambiar los objetos equipados y realizar las clásicas acciones), mientras que para movernos, ya sea por los menús o nuestro personaje, se usa exclusivamente la cruceta. Los gatillos nos sirven para mover la cámara, cosa que nos abre puertas de lo más interesantes, como encontrar tesoros que con el ángulo de imagen principal no podíamos haber visto.
Gráficos
Cuando una compañía planea lanzar un remake de alguno de sus juegos más punteros, tiene que plantearse varias mejoras aparte de todas las relacionadas con la jugabilidad, entre ellas el apartado gráfico. Éste es muy importante en un juego, y más en los tiempos que corren, así que se deben notar diferencias con respecto al título original. En el caso de Dragon Quest IV se consigue, pero a medias.
El juego usa un motor gráfico 3D sin alejarse mucho de la tónica del original de NES, pero manteniéndose idéntico (obviando ciertas mejoras en las texturas) a otra adaptación de la cuarta entrega de la franquicia aparecida hace unos años en PSOne. La perspectiva del juego es cenital y, una vez inmersos en la batalla, en la pantalla superior vemos a los enemigos de frente alineados, mientras que en la pantalla de abajo tenemos el menú de acciones, pero sin poder tener una imagen del ataque que estamos realizando. Además dichas batallas están adornadas con un fondo diferente dependiendo del lugar en que hayamos encontrado al enemigo: en la montaña, en el bosque, en una cueva, etc. Durante el resto del juego las pantallas irán a la inversa: arriba las estadísticas y abajo el desarrollo de la aventura.
A pesar de que antes comentábamos que el juego es totalmente en 3D, los personajes están en 2D. Esto no es un inconveniente, ya que los diseños han corrido a cargo del magnifico Akira Toriyama. Quizás podemos achacar que el modelado es algo pequeño y en ocasiones algo molesto, a pesar de todo podemos distinguir a un personaje de otro sin ningún problema. La cantidad de detalles con la que cuenta también es algo para renombrar.
Pero lo que más destaca del apartado gráfico es el conjunto formado en las ciudades y lugares que encontramos en Dragon Quest IV, gracias al acertado diseño elegido tratándose de un RPG y por su colorido. En definitiva, estamos ante un apartado que no ofrece la potencia que NDS posee, pero que con los criterios del género y un gran diseño gustará a todos los jugadores.
Las ciudades no son muy grandes, pero contienen todo lo nesesario.
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Animo amigos, ya nos queda poco.
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