Análisis
Empuñando por fin la espada
Square-Enix nos ofrece después de una larga espera la primera entrega de la franquicia Dragon Quest en la Nueva Generación. Todos los detalles del título en el análisis.
Por Pablo Ojeda Pérez
| Publicado el día 09/06/2008 00:04
Una vez encaminados en la misión vamos descubriendo cómo la reina está tramando algo peligroso que sin duda va afectar en gran medida a la ciudad de Avalonia. Y no estamos para nada equivocados, ya que la sombra de Xifos vuelve a la vida y, junto a nuestros compañeros (Dago, Mandoble y Fleurette), somos los encargados de evitar que el mal oculto en la Torre de los Espejos (una de las estancias del castillo) salga a la luz.
¿Podrás volver a conseguir el triunfo de hace cinco años? Todo está en tus manos.
El desarrollo del juego es bastante simple, ya que siempre tenemos que hablar con uno de los personajes de la ciudad. Ése nos da una misión (continuando con el argumento, por supuesto), nosotros nos plantamos en el escenario y tenemos que ir matando enemigos hasta llegar al jefe final, que después de haber sido derrotado nos propone pasar a otra misión idéntica en cuanto a itinerario se refiere.
Durante diez capítulos la mecánica es la misma, no podemos ir a buscar a una ciudad a tal personaje, que nos da un objeto, que posteriormente nos sirve para abrir una puerta. Dragon Quest Sword no es un RPG al uso, ya que une el género rol y el arcade, pero sin profundizar en ellos, sólo creando una experiencia lo suficientemente divertida.
El juego posee una duración estimada de unas diez horas, contando con los minijuegos, el tiempo que podemos gastar en la mejora de armas o compra de nuevos objetos y accesorios en el reino, etc. Pero claro, ¿dónde quedan los contenidos exclusivos de esta versión? Son cuatro nuevos enemigos finales, un escenario desarrollado para la ocasión, y lo que es mejor, un modo de juego que nos permite aumentar la diversión. Bajo el nombre “Payback”, nos ofrece la posibilidad de volver a jugar la historia de nuevo, pero eso sí, con una poderosa arma que hace que todos los enemigos tiemblen a nuestro paso.
Ya tocando el tema del control, cabe comentar que sólo hacemos uso del WiiMote. Para movernos usamos la cruceta direccional, para esprintar tenemos el gatillo “B” y si queremos acceder a los menús nos basta simplemente con pulsar el botón “1”. Parece ser que Square-Enix quiere que el mando sea como una espada durante el juego, y por eso no se puede conectar el Nunchuk en ningún momento.
Y aunque parezca que no, esto es un engorro porque la cruceta no es todo lo precisa que nos gustaría... sólo posee cuatro direcciones. Es bastante molesto tener que andar realizando acrobacias y maniobras para no chocarnos con los elementos de los escenarios. A pesar de este pequeño error, el resto de tareas de control con el WiiMote son exquisitas y muy intuitivas.
Cuando ya estamos dentro de los combates nos damos cuenta que este aspecto aún es más acertado. Podemos realizar un total de cuatro cortes para acabar con los distintos enemigos: vertical, horizontal, diagonal y frontal. Como es de esperar, no sólo agitamos el pad y ya conseguimos eliminar al monstruo en cuestión, sino que tendemos que apuntar con el botón “A” exactamente al lugar del cuerpo a atacar. Además, hay algunos enemigos que nos envían una serie de proyectiles. Dando un espadazo en el momento justo podemos devolvérselos y así provocarle aún más daño.
A la hora de defendernos nos basta con pulsar el botón “B” y sacar así nuestro escudo. Éste con el paso del tiempo se va rompiendo, por lo que cuando veamos que necesita una reparación tenemos que hacer una visita al comercio encargado de esta función en Avalonia y, por supuesto, pagar por ello.