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Dragon Quest V: La Prometida Celestial
La llegada de la prometida celestial
En la actualidad ya tratamos como una anécdota los tiempos en que Dragon Quest era una franquicia que no llegaba a Europa. Aunque pueda parecer increíble, hasta el pasado año 2006 y con la generación de los 128 bits ya bien crecidita no pudimos disfrutar del primer juego de la saga (Dragon Quest: El periplo del rey maldito) creada por Yuji Horii. No obstante, y como era de esperar, Square-Enix aprovecharía el tirón de la serie para sacar más entregas, desde spin-offs y remakes hasta entregas totalmente nuevas. Puede ser una política de lanzamientos algo criticable que basen sus ventas en el lanzamiento de los mismos juegos una y otra vez, pero muy diferente es este caso con respecto al resto (véanse Final Fantasy o Seiken Densetsu). Dragon Quest es para la mayoría de jugadores una saga totalmente desconocida.
Por este motivo vamos a comenzar a narrar la historia desde el principio. Érase una vez... ¡No! Como es evidente, no vamos a empezar así. El 27 de mayo de 1986 llegaba a Japón la primera entrega de Dragon Quest para Famicom, o lo que es lo mismo, NES. Para la creación del proyecto se unieron tres conocidos que ahora ya no son sólo conocidos entre ellos, sino por millones y millones de personas: Yuji Horii, Akira Toriyama y Koichi Sugiyama. Haber ganado un concurso le brindó a Horii la oportunidad de trabajar en Enix, con la posterior posibilidad de desarrollar distintos proyectos.
Uno de ellos fue el que más gustó, pero dada su complejidad se requería la ayuda de alguna otra persona para cubrir distintas características del desarrollo. Los elegidos, como hemos dicho, fueron Toriyama para el diseño de personajes, enemigos y demás, conocido actualmente por Dragon Ball y compañero de trabajo de Horii en una revista en ese momento; y Sugiyama, creador de todas y cada una de las melodías que acompañan a los Dragon Quest. Se dice que su periodo de máximo esplendor fue durante 1988, o lo que es lo mismo, en Dragon Quest III: Soshite Densetsu e.... A partir de ese momento los Dragon Quest pasaron a ser juegos de culto en Japón, tanto que cada vez que un lanzamiento asoma, los nipones hacen largas colas. Y sí, mayores que las que hemos podido ver con el lanzamiento de Nintendo DS, Wii o cualquier otra consola de éxito.
En Estados Unidos pudieron disfrutar de estos magníficos RPG desde su principio, aunque bajo el nombre de Dragon Warrior. Una vez que Dragon Quest VIII salió al mercado se sustituyó el nombre por el original, el que se había forjado en el país del sol naciente. Con este juego los europeos pudimos, después de años de espera, jugar a algunas de estas aventuras. Posteriormente se han lanzado gran cantidad de remakes y spin-offs en especial para Nintendo DS: Dragon Quest Monsters Joker, Dragon Quest IV: Capítulos de los elegidos, entre otros.
Como decíamos al iniciar el análisis, esto nos ha permitido conocer un poquito más el hilo argumental. Para continuar con esta costumbre, que esperamos seguir en futuros remakes, Square-Enix, con la colaboración de Ubisoft (que se ha hecho con la distribución de los juegos de la saga), lanza en España Dragon Quest V: La prometida celestial, título que nos disponemos a analizar sin nada más que añadir a modo de introducción.
El juego original fue lanzado en Super Nintendo, y a pesar de continuar mayoritariamente la estela que había dejado instalada en los 8 bits Dragon Quest IV, mostraba algunos cambios significativos. El sistema de narración del argumento ya no era mediante capítulos en los que controlábamos a distintos héroes que aparentemente luchan por un "algo" en común sin apenas conocerse. Así pues, La prometida celestial comienza con un vídeo introductorio en el que vemos el nacimiento, en una corte medieval, de un bebé que posteriormente tenemos que bautizar.
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