Análisis
Emisarios de Lucifer
Drakengard se presenta como un juego de acción de marca Square, es decir, dotado de un argumento sólido. Pese a ser interesante, resulta algo decepcionante viniendo de Square Enix.
Por Quetzal
| Publicado el día 15/06/2004 04:58
Drakengard nos narra la historia de Caim, un guerrero bárbaro cargado de ira empeñado en defender a su hermana, una mujer que ha hecho el sacrificio de ser la diosa del mundo donde comienza el juego, perdiendo así su libertad y estando su vida constantemente amenazada por los enemigos de la diosa, el imperio, comandado por una fuerza misteriosa. Este joven, Caim, herido de muerte, encontrará a una dragona también herida, con la que deberá firmar un "pacto" que hará que el uno dependa del otro, y que si uno muere, también lo haga el otro: Sin embargo, este pacto los sanará a los dos, salvando así sus vidas. Hasta aquí todo lo que se puede explicar de la historia, como veis, algo realmente vago, es preferible no entrar en detalles, sería una pena que el jugador no disfrutase de ella.
Dado que Drakengard es un juego de Squaresoft, lo primero que se esperará- pese al pésimo aspecto de la sinopsis del párrafo anterior- es un buen argumento. Y precisamente con eso deberíamos comenzar la crítica. Ante todo, decir que nos encontramos ante una historia "made in Square", y eso es sinónimo de argumento interesante, que pese a no llegar a la suela del zapato a ningún Final Fantasy, dentro de lo que es un juego de acción podemos decir que Drakengard- como The Bouncer. también de Square- resulta tener una historia francamente interesante con respecto a la media del género, como digamos...una pastilla Juanola en un aliento sofocado de historias tópicas (¡Qué símil más excelente!). Solamente puedo decir que pese a que el argumento en general es sólido, tal y como se debe esperar de Square, la realización resulta ciertamente paupérrima:
El primer defecto que apreciaremos en el argumento es su protagonista. Caim, en un principio, no parece mal personaje: Con su típico pasado trágico según el cual odia a los dragones, su sed de venganza, su alma apagada y las inquietudes a raíz de toda la sangre que derrama y lo mucho que disfruta con ello, se convierte en un antihéroe que si bien no es nada nuevo, no deja de estar bien eso de controlar a alguien de dudosa moralidad. Estas posibilidades de resultar interesante se rompen rápidamente, pues Square tuvo la maravillosa idea de que el precio a pagar por el pacto con el dragón fuese...la voz. Con esto, nos encontramos con un héroe mudo. ¡Muchas gracias! No sé si pretenden alguna alegoría al cine de Einsestein o a Buster Keaton, aunque me siento más inclinado en pensar que se les acabó la tinta para el guión, o algo así. Podrían al menos poner monólogo interior.
La falta de carisma del personaje protagonista también se ve acompañada por una realización, digamos, cinematográfica, realmente pobre. Las escenas que no transcurran en FMV y usen el motor del juego podrán estar llenas de dramatismo, pero enfocadas siempre con una perspectiva caballera fija, dejando un espacio en negro en la esquina inferior izquierda de la pantalla. Desconozco si las pretensiones de Square Enix eran las de crear una obra maestra de la narración experimental, pero si tal es la idea, ciertamente han fracasado estrepitosamente, pues hubiese dado más fuerza a la historia el haber utilizado planos convencionales para las escenas con el motor del juego, en lugar de una perspectiva distanciada que resta todo dramatismo a la escena.
Finalmente, a aquellos que esperen un argumento rápido, que busquen en otra parte, pues a pesar de que Drakengard se sostiene bien en su historia, nos veremos en ocasiones haciendo misiones "de relleno" que no sabemos bien que pintan ahí, a parte de alargar la vida del juego.
¡Oh, Caim, eres mi héroe del cine mudo!
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Caim es un macho, se enfrenta a diez mil soldados él solo
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Square experimenta con la narración. El resultado: Un fracaso, pero un fracaso "chic"
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