”Una tía, un cigarro y una botella de Jack Daniels. Eso es lo que necesito ahora mismo”
Duke, el profeta.
En la década de los ochenta había un arquetipo de héroe muy claro. Stallone, Schwarzenegger y Dolph Lundgren (del que nuestro protagonista de hoy tiene muchos aspectos físicos heredados) crearon al macho anfetaminado, misógino y con menos piedad que un examinador del carné de conducir. Durante esta época el cine de acción estaba marcado por los personajes totales que podían terminar con un ejército ellos solos con sus manos desnudas. Con la inercia de estos héroes, salieron muchos videojuegos con protagonistas de esta estirpe, siendo el más auténtico Duke.
Mientras tanto, la compañía 3d Realms había lanzado la primera (en el año 1991) y segunda parte (en el 1993) de las aventuras de Duke, juegos bidimensionales de
scroll lateral que se pusieron de moda en las consolas de la época, limitados en su concepción y con la jugabilidad típica de saltar plataformas, disparar enemigos y recoger objetos por los escenarios. De hecho, este 3D lleva ese número tanto por ser el cierre de la trilogía como por el salto evolutivo que supusieron sus capacidades técnicas.
Con el éxito de esta tercera entrega, siguieron explotando la saga sobre todo en las videoconsolas de la época. De esta manera aparecieron
Duke Nukem 64 y
Duke Nukem: Zero Tour en Nintendo 64,
Duke Nukem: Time to Hill y
Duke Nukem: Land of the Babes en la primera Playstation,
Duke Nukem: Manhattan Project para PC,
Duke Nukem Advance en la diminua GameBoy Advance y
Duke Nukem Mobile para los teléfonos móviles, obviamente.
Una mención aparte se merece
Duke Nukem Forever. Se anunció oficialmente el 27 de abril de 1997, junto con la compra de la licencia para utilizar el motor Quake engine II. Desde entonces, humo. Nada relevante hasta 2006, cuando se anuncia que su gestación pasa al socorrido Unreal Engine 3. En junio de este año, por fin se ha mostrado un vídeo con el juego en funcionamiento. Parece que el culebrón llega a su fin, pero seguro que todavía quedan algunas páginas interesantes de este enrevesado guión.
Duke Nukem ¿3D?
Pues no. De 3D puras, nada de nada. El primer
first person shooter en tres dimensiones fue
Quake. La tercera aventuras de este rubio personaje se crearon con un motor gráfico revolucionario llamado Build creado por Ken Silverman para 3D Realms. Este motor representa los escenarios en una malla bidimensional, y mediante
sprites se añaden los enemigos y objetos del entorno (un gustazo rodear a los enemigos caídos para comprobar cómo giran con nosotros). La gran novedad que se introdujo fue el componente de la altura en el diseño del mapeado, de manera que pueda variar la distancia entre el techo y el suelo, e incluso permitiendo distintos grados de inclinación. Esta herramienta lo renderiza todo de tal forma que parece en 3D. Está considerado un motor de 2.5D y se trata de la evolución clara del
Doom de Id Software.