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Jon St. John puso la voz a Duke en cada versión y secuela que se ha creado a partir de este juego (convirtiéndose en una de las voces que más ha trabajado en este mundillo y de las más reconocidas por los aficionados). Los comentarios y chascarrillos de un videojuego de acción, nunca se escucharon con tanta calidad y fueron tan recordados como los de esta entrega. La música se queda en un segundo plano frente a las explosiones, la contundencia de las armas y las voces incluidas.
¡Ah! ¿Pero tiene novedades?
Algo hay. Para empezar por lo más importante, nos encontramos con un modo multijugador con dos vertientes: el “Dukematch”, con sus enfrentamientos contra otros jugadores, y el “Cooperativo”, en el que hasta ocho jugadores podrán completar la aventura principal colaborando entre ellos. De todas nuestras partidas, podremos hacer una grabación en la sección “Vídeos de usuarios” y mandar a nuestros amigos el momento justo en que les ganamos esa partida tan reñida. Muy similar al modo cinematográfico de Halo 3 y Ninja Gaiden 2 pero más limitado. Este modo está tan integrado que en el momento que acaben con nuestro nivel de vida podremos escoger el segundo en el que queremos continuar como si fuese la repetición de un videocasete.
Por supuesto, se han añadido logros, doce retos para 200 puntos que engordarán nuestro gamertag. Desde los lógicos por terminar los episodios, otros por acumular muertes en el modo multijugador u otros más rebuscados como terminar un nivel en menos de tres minutos o darle una propina a una bailarina exótica. Ayudan a alargar la vida del juego e incentivan la rejugabilidad, en definitiva están bien diseñados.
En esta versión podremos configurar el tamaño de la pantalla, siempre desde los 4:3 originales adornados con unos bordes con diseños de la franquicia. Además, podemos configurar el suavizado de la pantalla entre cinco niveles diferentes con el que podremos difuminar los píxeles y que recuerdan a los efectos gráficos que Nintendo 64 nos tenía acostumbrados. La mejora se completa con la posibilidad de activar o desactivar un desenfoque en los movimientos. Personalmente, la mejor opción es la más pura, la que te muestra esos cuadradotes pixelazos sin ocultar sus orígenes y su lugar en la historia de los videojuegos.
Conclusiones
El precio queda justificado por las mejoras incluidas. El lanzamiento de Doom fue también de esa cuantía inicialmente, aunque se redujo a la mitad al pasar a la serie económica que Microsoft instauró en su sistema de descargas. No se trata de uno de esos cacareados remakes que tan de moda están ahora, se trata del mismo juego de hace doce años, limado al paladar actual, pero conservando la esencia que lo hizo grande. Entonces, de repente, se convirtió en un juego referencia, en el camino que seguir, esos mismos valores siguen frescos hoy en día, con sus constantes referencias a serie B y su jugabilidad imperecedera.
Los usuarios que ya disfrutaron de las aventuras de este chulo rubio hasta las trancas de anabolizantes redescubrirán lo mejor de una época en la que los argumentos para crear un videojuego quedaba en un segundo plano frente a la calidad del propio título. Mientras un juego sea divertido e invite a seguir jugando, habrá cumplido su principal objetivo. Los jugadores noveles encontrarán un alocado juego de disparos en primera persona, que podrá parecerles algo anticuado, pero con suficiente poso como para darle una oportunidad. O dos.
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