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El desarrollo del Modo Musou es muy sencillo. Después de seleccionar clan y guerrero, entraremos en el terreno de batalla que se nos representa como un juego de tablero, tendremos movilidad por turnos en diversos círculos o puntos de control, primero movemos nosotros, luego el enemigo, etcétera. Suponiendo que coincidan en un mismo lugar nuestros enemigos y el general al que estemos encarnando, pasaremos a una pantalla de batalla que comentaremos posteriormente, no sin antes observar su potencia física, motivaciones, etcétera.
La estrategia pasa a un segundo plano en DWAdvance, algo que se hace patente en este Modo Musou, donde con avanzar a lo loco podremos superar el objetivo de la fase, que irá desde acabar con equis general, a recoger un objeto, repartir mercancías, entre otros.
Las batallas son en esencia similares a las de los Dynasty Warriors clásicos, en tiempo real y machacando botones constantemente. Pasaremos a ellas, como comentamos previamente, al cruzarnos con un enemigo, y tendremos que eliminar a un número de rivales para superar el nivel, desde 15 a 30 pasando por 20. Disponemos de un simple sistema de combos para que los combates no sean tan aburridos, con A pegamos un golpe fuerte aunque un poco lento, B nos sirve para lo contrario, un ataque débil pero ágil, la pulsación reiterada de ambos nos permite realizar combos, como B+B+A, B+A, que unen potencia y velocidad. El gatillo R aumenta un atributo de una ruleta, mientras que L nos sirve para cubrirnos frontalmente de los ataques.
El otro ataque, esta vez especial, sería el denominado Furia Musou. Podremos desencadenarlo cuando la barra de especial esté al máximo y si pulsamos L+A. Dentro de este modo nuestros ataques serán muchísimo más fuertes, ganaremos en agilidad y los números de los golpes mejorarán bastante, sobra decir que es temporal. Hace unas frases hacíamos mención a una ruleta, y ahora explicaremos de qué se trata. Al ir acabando con enemigos aparecerá en la zona inferior derecha una figura con forma hexagonal, con cada cuadrícula coloreada de distinta forma, según matemos a los rivales una barra verde irá aumentando, y al llegar al límite podremos potenciar una estadística concreta, un punto más de fuerza, por ejemplo, u otro de defensa.
Pese a esta puesta en escena las batallas son muy aburridas, bien por limitaciones del sistema o por la poca pericia de Koei a la hora de traspasar la acción frenética al cartucho. La resolución es la misma.
Cabe comentar que en el Modo Musou encontraremos diversas zonas libres de enemigos pero provistas de secretos, como objetos y armas. Estas últimas podremos equipárnoslas en pleno mapa del mundo -nunca en batalla-, e irán desde nunchakus a lanzas o espadas, según el arma que llevemos podremos hacer unos u otros golpes, es decir, que si estamos equipados con una espada tendremos más combos que con un arco, que curiosamente disparamos simplemente con A, quedando lo demás inútil.
Modo Libre comparte jugabilidad con el Modo Musou, la peculiaridad es que esta vez seleccionamos un reto de entre una lista e intentamos ejecutarlo, sin más. No dispone de contenido argumental, sino simplemente batallas sin tregua y quizá sin gracia.
El último sub-apartado del modo Jugar sería Modo Desafío, una mezcla de los dos anteriores. Aquí seleccionaremos de entre una lista una serie de objetivos a cumplir en un tiemplo limitado, por ejemplo sostener un ítem para ganar puntos, o matar a equis general antes que otra persona. No presenta demasiada dificultad por lo que nos olvidaremos rápido de él.
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