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Echochrome
Renueva tu lógica espacial
El intricado camino entre dos puntos
En los casi tres años que lleva en nuestro mercado, la portátil de Sony ha sorprendido a propios y extraños con ciertas apuestas muy originales en el género de los puzles. Crush, Exit, Lumines o PQ son algunos de los ejemplos más innovadores de títulos que han puesto a prueba nuestra capacidad mental con infinidad de pruebas, a cada cual más desafiante y llamativa que la anterior. El desarrollo de todos estos títulos ha sido llevado por diferentes estudios japoneses, donde estos juegos mentales son cada vez más populares. De hecho, en el país del sol naciente es donde más triunfan juegos como Brain Training, sudokus y demás.
Por ello no resulta nada extraño que Sony Japan se interesase hace menos de un año en el proyecto del sistema OLE (Object Locative Environment) creado por el Sr. Fujiki y mostrado por primera vez en el Japan Media Arts Festival. Tan sólo dos semanas después el estudio Game Yarouze! (creadores de los cinco juegos de la saga Yarudora, así como de IQ Mania y XI Coliseum -ambos también de puzles-, todos ellos para PSP), encargado del nuevo juego basado en dicho proyecto, mostraron su idea jugable a SCE y tal fue el éxito que se decidió presentar en el E3, en julio, tres meses después de haberlo iniciado.
Siete meses más de desarrollo, y tras una notable acogida en un E3 algo insípido, Echochrome, la nueva creación del estudio dirigido por Tatsuya Susuki, llegaba al mercado japonés y poco después al europeo. El resultado no dista demasiado respecto a lo presentado en su día a los directivos de Sony, ni tampoco del presente en el llamativo sistema OLE, pero a diferencia de muchos otros juegos, es de los pocos que consigue estimular la parte del cerebro responsable de la creatividad y las emociones (o zona kansei, como se le conoce). Siempre y cuando se acepten las cinco reglas que rigen el mundo de Echochrome y que también están presentes en obras contemporáneas como las de Oscar Reutersvärd (conocido artista del siglo XX) o el más conocido M.C Escher, con sus llamativas figuras imposibles.
Echochrome consigue algo parecido. A través de sus 228 enrevesados laberintos en 3D (56 en su versión demo, disponible para PSP y PS3 en la PSNetwork) nos ofrece un retorcido mundo en el que nada es lo que parece y los caminos para resolver estos peculiares rompecabezas ópticos pueden estar en el lugar menos pensado. Un autentico desafío que puede desilusionar al principio por su gran complejidad pero que, con paciencia y sosiego, consigue la atracción de cualquier jugador.
El amo del laberinto
La gran peculiaridad de Echochrome respecto a otros juegos de perspectivas, como por ejemplo el mencionado Crush (en el que podemos cambiar el ángulo de visión -y con ello la dimensión- para esquivar objetos y llegar a determinados sitios), es que en el juego de Sony Japan sólo movemos el escenario en todas las direcciones posibles con el stick analógico o las teclas de dirección.
El resultado es obvio en cuanto entendamos las cinco reglas que rigen el mundo de Echrochrome, ya que al mover los ejes de coordenadas del escenario tridimensional modificamos nuestro punto de vista y podemos percibir las cosas de diferente forma. Caminos que antes estaban separados o bloqueados por un objeto ahora pueden estar juntos si hay algo que tape la obertura o dicho elemento; dos caminos que pueden estar separados muchos espacios, si en nuestro punto de vista se tocan es que son ahora uno; y si un agujero que dentro de la lógica espacial no estaría por encima de un camino, si es que lo parece, lo está. Unos conceptos muy difíciles de entender a simple vista pero, tras el obligatorio tutorial del principio del juego, junto con algo de práctica, cualquier jugador puede superar los intricados puzles de Echochrome.
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