
|
El Profesor Layton y la Villa Misteriosa
La-y-ton, como él no hay otro igual
Si os decimos que El profesor Layton y la villa misteriosa es un título de Nintendo DS que ofrece más de 130 puzles de lógica y que aprovecha las características táctiles y de reconocimiento de escritura de la consola de Nintendo, muchos pensarán que nos encontramos ante otro Touch Generations que aprovecha el filón de Brain Training. Si añadimos a la ecuación un enfoque aventurero con ciertas reminiscencias del género Point'n Click que tan bien aprovechara LucasArts, orientado a un público más adulto y experimentado que el de De diez en diez: Una aventura matemática, sin duda algún que otro usuario levantará su ceja interesándose ante la mezcla. Si por último comentamos que este título de Level 5 dispone de una estética y ambientación anime que puede llegar a recordar a ciertas producciones de Hayao Miyazaki, con una época pasada que presenta ciertos anacronismos que nos llevan a pensar que estamos en los primeros compases del siglo XX en algunos momentos o al menos justo después de la Segunda Guerra Mundial, los más escépticos se verán obligados a fijar su mirada en este título.
El profesor Layton y la villa misteriosa es el primer integrante de una trilogía de aventuras que basa la mayor parte de su peso en el desafío inherente a puzles de lógica, comprensión, álgebra, geometría, capacidad espacial o agilidad visual entre otras disciplinas. Muchos de estos puzles cuenta con varios siglos de antigüedad y llevan desafiando a los pensadores más aplicados desde épocas anteriores al medievo. Otros desafíos provienen de la mente de Akira Tago, profesor emérito de la Universidad de Chiba en Japón. Este estudioso ha dedicado todos sus esfuerzos a disciplinas como la Psicología y ha publicado con gran éxito una serie de libros de acertijos y puzles mentales.
Cual Guillermo de Baskerville, acompañados de un novicio o aprendiz, debemos combinar nuestra sabiduría y reflexión con ciertas dotes detectivescas que hacen que la historia recuerde a las novelas de Sir Arthur Conan Doyle o Agatha Christie. Si combinamos la estética del juego con la ambientación de Sherlock Holmes y la relación de éste con Watson, nos encontramos con un parecido más que razonable con la adaptación de Hayao Miyazaki de esta serie de novelas de suspense. Incluso en lo referente al carácter histriónico del villano del juego, encontramos paralelismos con esa serie anime. Este detalle quizás haya podido pesar en el encanto irresistible que el título ha ejercido sobre nosotros, aunque podemos asegurar que no se trata del principal atractivo del juego.
El argumento de esta aventura es bien sencillo. Ante la muerte de un pudiente noble, Layton recibe un extraño encargo relativo al testamento y última voluntad del fallecido. El afamado arqueólogo y su aprendiz Luke viajarán a Saint-Mystère para tratar de localizar la manzana dorada, el tesoro familiar que determinará quien hereda los incontables bienes del conde. Ante un encargo que puede parecer trivial y mundano, Luke se lo hace ver así a su mentor en el viaje en coche hacia Saint-Mystère. Pronto descubriremos cómo algo tan sencillo puede complicarse hasta el extremo. Los habitantes de Saint-Mystère tienen un gusto casi enfermizo por los puzles y cualquier ayuda que puedan brindarnos vendrá comprometida por la resolución de algún tipo de enigma. La trama se complicará incluyendo cada vez más misterios sin resolver, rayando lo paranormal e inexplicable y presentando un misterioso asesinato que convertirá en sospechosos a todos los visitantes de la mansión.
El juego dispone de un enfoque de serie anime japonesa, tanto por la presencia de vídeos animados de una notable calidad como incluso ante la recopilación de informaciones o resumen previo al cargar una partida, que vendrá precedido por el habitual “En anteriores episodios”. De esta forma la aventura nos presenta una serie de capítulos que debemos superar al conseguir recabar ciertas informaciones y progresar por las tareas y enigmas que nos encargarán o nos encontraremos.
|

|