Análisis
La-y-ton, como él no hay otro igual
Level 5 nos presenta un curioso giro de tuerca de los entrenamentes, combinando desafíos intelectuales con un enfoque de Point'n Click.
Por satsuinohadou
| Publicado el día 11/12/2008 07:04
Nuestro dueto tendrá por lo tanto una tarea principal: encontrar la manzana dorada, así como varias secundarias que vendrán determinadas por encargos de personajes o por el establecimiento de una serie de enigmas que no resolveremos hasta prácticamente completar la aventura. La forma de navegar por los escenarios resulta bien sencilla. En la parte superior derecha de la pantalla táctil encontramos un icono con forma de zapato que tras ser pulsado nos muestra las diferentes direcciones que podemos tomar en cada pantalla. Podemos pinchar en cada punto de la pantalla para dialogar con personajes o para inspeccionar recovecos en busca de enigmas ambientales o monedas que sirven como pago de las pistas de cada acertijo. Los diálogos con los lugareños servirán tanto para recavar información como para que se nos planteen nuevos enigmas que añadir a nuestro listado de acertijos. Algunos de estos enigmas sólo se nos plantean en momentos muy concretos de la aventura, por lo que podríamos llegar a pasarlos por alto. Por suerte, y dado el componente de coleccionismo que ofrece el juego, podemos rescatar estos puzles olvidados en cierta casa del pueblo.
Además de tratar de localizar todos los puzles de la aventura, se nos ofrecen otras tareas recolectoras bastante interesantes. Podemos recomponer un mecanismo mediante unas piezas que archivaremos en el apartado de chismes del maletín de Layton, completar un cuadro mediante la colocación inteligente y precisa de los retazos dispersos por todo el pueblo o incluso decorar las habitaciones de hotel de Layton y Luke tratando de distribuir los artículos en función de sus preferencias. Estos artículos, piezas de chisme y retazos de lienzo se nos otorgan principalmente como premio a nuestra inteligencia al resolver ciertos puzles. Por lo tanto nos encontramos ante un juego que exige ser paciente y minucioso tanto en la exploración como en la resolución de los enigmas.
Para no perdernos ante tanta búsqueda principal, secundaria o tarea recolectora, disponemos de un completo menú que toma la forma del maletín del profesor. Allí encontramos desde el diario de la investigación hasta el apartado de misterios que nos enseña los principales enigmas argumentales del juego. La lista con los puzles localizados y superados, la opción de guardar y el apartado de coleccionables secretos completan este funcional menú. Además de avanzar en la aventura resolviendo enigmas y obteniendo como premio Picarats, podemos acceder a diversos elementos bonificadores en la forma de nuevos grupos de acertijos. Estos nuevos enigmas se desbloquean al cumplir ciertos requisitos de la aventura y se trata de la principal fuente de rejugabilidad del título, ya que nos exigen peinarlo muy pacientemente.
Antes de entrar a hablar de los enigmas del juego debemos decir que esta aventura de Layton dispone de descarga de un puzle semanal mediante la conexión WiFi Nintendo, con algún reto más que interesante (ya hemos podido probar cinco nuevos acertijos desde que se publicó el juego). El profesor Layton y la villa misteriosa enlazará con la segunda entrega de la trilogía, ya que disponemos de un apartado en el que debemos introducir un código que no se nos granjeará hasta la publicación de esa segunda parte.
Pese a que muchos de los enigmas del juego pierdan cierta gracia o desafío al ser resueltos por primera vez, el título invita a rejugarlos para obtener una solución más precisa (en un número menor de pasos) o simplemente jugar con la fragilidad de nuestra memoria, que podría no retener con exactitud tal cantidad de retos. Por lo tanto podemos volver a disfrutar de una enorme cantidad de enigmas sin que estos pierdan la mayor parte de su atractivo, en contra de la opinión que podríamos forjarnos anticipadamente acerca de que el juego pierde su gracia una vez superada la historia.
Cada enigma de esta aventura posee un nivel de dificultad que determina la recompensa a obtener: los Picarats. En función del número de intentos empleados para solventar el puzle, se nos ofrece una cantidad decreciente de Picarats que van determinando nuestra puntuación de jugador. Además, y como mencionábamos anteriormente, podemos recoger una buena cantidad de monedas que utilizamos para pagar las pistas que nos encaminan hacia el enfoque correcto para solventar el enigma. Con ciertos tipos de puzles estas pistas pueden no ser demasiado útiles, mientras que en otros casos y especialmente en la segunda y tercera pista pueden quitarle una buena parte de gracia al desafío.
Nos encontramos ante la difícil tarea de explicaros la magia de los enigmas sin destriparos ninguno de los acertijos. Visitaremos desde áreas como la geometría o el álgebra hasta la lógica, la agilidad mental, la capacidad espacial o de reflexión, e incluso se jugará a engañar a los sentidos mediante ciertas limitaciones bastante conocidas, como las ilusiones ópticas. Se nos ofrecen retos donde la comprensión lectora, el método lógico y la inspiración resultan determinantes para nuestro progreso.
El Profesor Layton y la villa misteriosa difiere de los Brain Training o incluso de De diez en diez, ya que no ofrece los clásicos minijuegos sino acertijos académicos que en muchos casos tienen cientos de años a sus espaldas. Por lo tanto nos encontramos ante un enfoque que puede agradar a un público objetivo amplísimo, ya que el sistema de control es táctil, empleando el Stylus o la herramienta de reconocimiento de escritura. El carácter aventurero del juego no resulta demasiado desafiante ni intimidante y por lo tanto usuarios de cualquier nivel de experiencia pueden explorar Saint-Mystère para resolver sus innumerables misterios.