Análisis
Épica anillesca
Llega a nuestros ordenadores la segunda parte del juego de estrategia basado en el universo de Tolkien, donde tendremos que dirigir y gestionar a nuestro ejército hasta llevarlo a la victoria.
Por Miguel Muñoz
| Publicado el día 12/03/2006 01:30
Recreando la tierra media
Gráficamente hablando, el juego entra por los ojos por la belleza y majestuosidad de sus escenarios. Tenemos una gran cantidad de ellos, y también de gran diversidad. Podemos encontrarnos minas, ciudades, prados, montañas nevadas, bosques... y todos ellos recrean a la perfección el maravilloso mundo descrito por Tolkien. Para empezar, su diseño es fabuloso, están llenos de detalles y ambientados de maravilla. Podremos reconocer fácilmente distintas localizaciones, como Rivendel o Minas Morgul, y pararnos a contemplarnos será una delicia. Más aún cuando veamos las multitudinarias batallas que se librarán sobre ellos, que a buen seguro lograrán embelesarnos, ya destaquen por belleza natural o majestuosidad arquitectónica.
En cuanto al diseño de personajes, hay que decir que el de cada uno de ellos no está en exceso trabajado, lo que les da poca personalidad y dan cierta impresión de ser marionetas en el campo de batalla. Eso sí, este hecho se compensa por la enorme cantidad de tropas que se nos muestran en las contiendas, y que resultan realmente espectaculares, y en las que sus movimientos se realizan con mucha naturalidad. Así pues, el hecho de contemplar las épicas batallas, con la gran cantidad de tropas desplegadas y moviéndose en los bellos escenarios hace que los defectos se le perdonen, y el jugador se limite a hacer disfrutar su vista.
Podemos contemplar muy distintos tipos de unidades en los diferentes ejércitos, que engloban tanto las fuerzas del mal como las del bien. Arqueros, lanceros, espadachines... y cada uno de ellos adaptado a sus diferentes razas (orcos, enanos, elfos, humanos...). Eso les da una enorme variedad, dando la sensación de la diversidad de razas de la tierra media. Pero eso sí, repitámoslo, su diseño está poco trabajado, lo que les otorga poca personalidad.
En cuanto a los efectos, algunos son especialmente espectaculares los que se muestran al destruir edificios, o más aun, al desplegar nuestras magias y provocar terremotos o inundaciones. También tenemos los más convencionales, como el fuego o las explosiones, que cumplen sin más.
Ahora bien, el precio (técnológicamente hablando) a pagar por este despliegue técnico es algo elevado. Un ordenador con procesador a 1,6 GHz es algo elevado para muchos usuarios, que por desgracia no podrán disfrutarlo.
Sinfonías de épica
Pocos puntos negativos encontramos en el apartado sonoro. Contamos con una banda sonora que toma los emotivos temas de las películas para acompañar perfectamente a las batallas. Por otra parte, tenemos un soberbio doblaje al castellano, con voces que acompañarán a las partes narrativas y a las tropas, y bastante conseguidas. Por último, los diferentes efectos de sonido ambientan de maravilla las batallas, completando un apartado sonoro sobresaliente.
Algunos escenarios basan su belleza en la naturaleza...
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Y otros en la majestuosidad arquitectónica
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Aquí podemos ver una de las espectaculares batallas multitudinarias
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