Análisis
Épica anillesca
Llega a nuestros ordenadores la segunda parte del juego de estrategia basado en el universo de Tolkien, donde tendremos que dirigir y gestionar a nuestro ejército hasta llevarlo a la victoria.
Por Miguel Muñoz
| Publicado el día 12/03/2006 01:30
Más allá de la batalla
Pero en este juego no todo consiste en las refriegas, pues tan importante es el desempeñarlas como el prepararse para ellas. En este punto es donde entra el aspecto de la construcción. Así es, además de gestionar a nuestras tropas también tendremos que crear nuestros edificios, que cumplen diferentes funciones que luego serán útiles para batallar. Todos los edificios deberán ser levantados por nuestros constructores. Debemos seleccionar a uno de ellos para que levante un edificio en un lugar determinado.
En primer lugar, tenemos los edificios de creación de tropas, en los que seleccionamos las nuevas unidades que queramos crear y podemos desarrollar algunas mejoras para ellas. Las unidades y mejoras no se construyen inmediatamente, sino que requieren un tiempo determinado. Tenemos varios edificios de este tipo, en unos se crean los espadachines, en otros los arqueros, en otros la caballería... También podemos subir estos edificios de nivel para que nos permitan construir nuevos tipos de tropas.
Una parte imprescindible de nuestras construcciones debe ser la fortaleza, que viene a ser el centro de nuestros conjuntos arquitectónicos. Sirve para defendernos de los ataques enemigos, pues lanza proyectiles sobre ellos, y en ella se crean nuevos constructores y los héroes. Alrededor de la fortaleza pueden crearse nuevas estructuras como torres de proyectiles de corto o largo alcance y centros de muralla.
Importantes también son las granjas, ya que cumplen dos funciones básicas: proporcionan los recursos para construir nuevas unidades y edificios y aumentan el máximo de capacidad de tropas. La efectividad de las granjas varía en los distintos lugares donde las ubiquemos, pues es obvio que no van a producir los mismos recursos en una montaña que en una pradera. Las granjas tienen un determinado radio de alcance, y todo este debe encontrarse en un lugar óptimo para que la efectividad de la granja sea del 100%. Además, al construir otra granja, si el radio de acción de esta entra en contacto con el de otra, la efectividad bajará. Por otra parte, cuantas más granjas construyamos, más ingresos generaremos y más unidades podremos construir.
Como no podía ser de otra forma, también son necesarias construcciones para defender nuestras localizaciones. Entre ellas se encuentran las murallas y las torres. Las murallas deberán partir de un centro de muralla, desde el cual partirá el trazado de nuestros muros, que a su vez pueden ser mejorados para que defiendan con mayor efectividad. Las torres, por su parte, dispararán flechas contra los enemigos que tengan a su alcance, y también podrán ser mejorados para su mejor funcionamiento.
Tenemos también los edificios de mejora, que al ser construidos investigan mejoras para las habilidades de nuestras tropas, otras construcciones que cumplen una función determinada (por ejemplo, estatuas de héroes que curan la salud a todas las tropas cercanas, o que aumentan algunas características de esas tropas). También, en los mapas que incluyan mares o ríos, tendremos que construir calafates para construir nuestros barcos.
A decir verdad, el sistema de edificios no es excesivamente complejo, ya que su uso es fácil, y en muchos casos bastará construirlos para que automáticamente desempeñen su función, aunque se agradece al dar algo más de variedad al juego y no centrarlo todo en las batallas.
Por último, hay que decir que también existe la posibilidad de tomar edificios neutrales bajo nuestro control, e incluso enemigos, si conseguimos alzar nuestra bandera en el centro enemigo.
Una buena infraestructura de edificios es fundamental para batallar
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La defensa de nuestras localizaciones también es importante
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Los calafates son necesarios para construir barcos
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