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En cuanto a la variedad de ataques, cada una de las clases posee tres golpes básicos que se corresponden con cada uno de los botones del ratón. Estos ataques se convierten en especiales si pulsamos la tecla MAYUS mientras pinchamos en uno de los botones del ratón. Sin embargo, estos golpes consumen energía por lo que su uso se encuentra algo limitado, no mucho ya que la barra se rellena cuando golpeamos a los enemigos, razón por la que casi siempre la tendremos al máximo. Mientras que en un guerrero la energía de esta barra hará que sus golpes sean más devastadores, en un mago también servirá para curar a miembros de nuestro equipo; algo meramente anecdótico en la campaña individual ya que al final la batalla se decantará por nuestra actuación más que por el pobre trabajo de la IA. Por su parte, la ejecución de los golpes también dejan bastante que desear, son demasiada lentas y en muchas ocasiones desde el momento que le damos la orden a nuestro personaje hasta que la ejecuta se nos habrá escapado el enemigo hacia el que iba dirigido el ataque.
Estas cuatro clases de soldado son igualmente aplicables a las hordas de Sauron, suponemos que para evitar desequilibrios entre ambas facciones y también para ahorrar trabajo se decidió crear cuatro clases, cambiar el skin del personaje y marchando. Ni que decir tiene que los ataques en ambos bandos también son prácticamente iguales. Al igual que tomaremos el papel de grandes guerreros en momentos cruciales, también tendremos que hacer frente de vez en cuando a grandes bestias con las que sería complicado acabar de no ser por el sencillo y evidente sistema QTE que Pandemic ha elegido para la ocasión. No está mal para aportar más variedad al desarrollo pero acaba resultando pesado, sobre todo por los pocos problemas que nos plantea para acabar con estos enemigos.
Para conseguir superar los ocho niveles que forman cada una de las campañas (la del bien y la del mal) tenemos que ir avanzando por los escenarios, pasando por diferentes zonas hasta conseguir alcanzar los estandartes o puntos de control que tendremos que dominar para ganar terreno con respecto al enemigo. Dicho claramente, nuestra misión será "limpiar y avanzar", el desarrollo no tiene más. Sin ser muy habilidosos superar los dieciséis niveles que componen la campaña individual puede llevarnos algo más de ocho horas, poco tiempo de juego que parece hacerse más largo debida a la poca variedad en el sistema de combate.
Centrándonos ahora en su vertiente multijugador, La Conquistapresenta tres modalidades distintas de juego a través de internet para un máximo de 16 jugadores simultáneos, usando la IA de la máquina para cubrir el resto de tropas. El primer modo recibe el nombre de "Conquista" y en él tendremos que luchar por hacernos con el control de los cuatro puntos de control que hay repartidos en el mapa. Cuantos más puntos conquistemos más puntos ganaremos y por lo tanto, estaremos más cerca de alcanzar la victoria. Es aquí donde la cooperación entre los compañeros de equipo y un reparto equitativo de clases cobrará real importancia a la hora de derrotar al enemigo.
La segunda modalidad es la de "Captura del anillo único", la cual podemos definirla como una vuelta de tuerca más al ya conocido "Captura la bandera". Dos equipos lucharán por conseguir el anillo único, el cual se irá desplazando por el escenario según nuestras acciones. Y por último tenemos el "Combate por equipos" que no es más que el clásico Deathmatch con ligeras variaciones.
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