Análisis
Siempre hay una raza superior
Los creadores del Imperio en Guerra nos traen un título ligeramente similar pero centrado en la destrucción o salvación de nuestro planeta por tres razas alienígenas diferentes. ¿Cuál es tu decisión?
Por Álvaro Cristobal Alonso
| Publicado el día 24/02/2008 11:46
Todo se decide en el campo de batalla
Aparte del mencionado modo Historia, de una duración bastante estándar, El Universo en Guerra cuenta con el modo Escenario, bastante similar a la campaña de los Masari o la expansión Dark Crusade de Warhammer 40.000: Dawn of War. Al igual que el juego de Relic en éste también desplegamos nuestras fuerzas en un mapa al estilo Risk y solo podemos atacar las demás zonas con nuestro héroe. La segunda modalidad son los Mapas Libres que se puede jugar tanto individualmente como en el Multijugador, en este último caso con la opción de poder jugar contra los usuarios de Xbox 360, cuando salga dicha versión.
El único inconveniente de esta conexión, primera en el género, es que utiliza el servicio Live de Games for Windows y requiere una cuenta Gold (es decir, de pago) para poder jugar las partidas multijugador, aunque sea contra usuarios de PC. Igualmente también podemos jugar el modo Escenario en el multijugador y, según nuestras victorias, podemos conseguir diferentes records o ir ascendiendo en un ranking mundial. El modo DEFCON, que funciona a base de alertas (del 5 al 12) y diversas cuentas atrás, consiguiendo en cada una un nuevo nivel de investigación (pudiendo obtener ciertas habilidades exclusivas), culmina el variado modo multijugador, algo superior al individual.
Dentro del aspecto jugable lo más distinguible del juego respecto a otros tanto del género es la gran diferenciación de cada una de las tres facciones, tanto en la forma de controlarlas como en sus propias estructuras o de conseguir el único recurso disponible del mapa, el cual se extrae de los edificios derrumbados o los diferentes personajes caídos en el combate. Cada raza cuenta con un estilo de combate bien diferenciado, así como diferentes habilidades especiales para los tres héroes de cada una aunque todas tienen un límite de unidades a reclutar, tres ramas de investigación y un breve espacio de tiempo necesario después de haber utilizado ciertas habilidades, para así contrarrestar su gran importancia.
No obstante uno de los grandes problemas del juego, algo también presente en el anterior trabajo del estudio Petroglyph, es la mejorable inteligencia artificial rival, que normalmente sólo busca destruir rápidamente, sin calcular correctamente las posibilidades o buscando nuevos caminos. Igualmente hay ciertos problemas en el desarrollo, como en la obtención de algunos objetivos pero muchos de ellos se van a arreglar con los primeros parches anunciados.
El resto de apartados jugables siguen los estándares del género, tanto que cualquiera que haya jugado a algún juego de estrategia en tiempo real no encontrará demasiadas dificultades con éste. Existen, por ejemplo, los diferentes edificios para conseguir más unidades, el mini-mapa para observar todo el campo de batalla, las diferentes habilidades de las múltiples unidades, que habrá que conocer adecuadamente para poder progresar, los poderosos héroes y las destructivas Súper Arma, una para cada facción, que puede dar un vuelco a una batalla casi dada por perdida.
Es justamente esto, su gran parecido a cualquier título del género, su gran y más importante inconveniente ya que, aparte de la gran diferencia entre las tres razas, casi no hay innovación alguna en ningún aspecto y además el diseño de las diferentes unidades no destaca demasiado, aún siendo algo llamativo y variado.