Análisis
Layton no cree en los fantasmas
La cuarta entrega protagonizada por Layton sigue el mismo camino que lo ha convertido en uno de los grandes de la portátil.
Por Rodrigo Aliende
| Publicado el día 19/12/2011 07:50
El profesor Layton se ha convertido en uno de los estandartes de la portátil de Nintendo por méritos propios. Cada vez que una nueva entrega aparece se crea una gran expectación en torno a ella. La llamada del espectro puede resultar interesante para los aficionados por muchas causas, pero una de las principales es que averiguaremos cómo se conocieron el profesor Hershell y Luke, al que siempre hemos visto como su ayudante. Como en un principio estamos sin compañía necesitamos a alguien que nos asista y ayude durante la investigación y ésa es Emmy Altava. El trasfondo detrás de este personaje es intrigante, aunque no el principal misterio de la aventura.
La llamada del espectro comienza cuando el profesor Layton recibe una carta de su antiguo amigo Clark, quien le pide ayuda con unos extraños sucesos que están teniendo lugar en su pueblo, Misthallery. Por la noche un espectro gigante asalta la tranquila población y destruye algunos edificios. Afortunadamente, un oráculo predice las apariciones del espectro y así se están evitando daños más graves.
Con esta premisa inicial comienza la aventura que mantiene todas sus mecánicas clásicas que han catapultado la serie al estrellato. La narración de la historia sigue compaginando unas secuencias de vídeo de una calidad innegable y las conversaciones con los diferentes personajes que nos encontramos. En un principio el ritmo narrativo es algo lento, pero merece la pena seguir adelante para disfrutar de uno de los mejores juegos de la serie en este aspecto. En cualquier caso, los puzles siempre son un gran aliciente para avanzar, haya o no una buena historia detrás.
En cuanto a los puzles, las mentes de los desarrolladores de Level-5 no paran de trabajar para traernos nuevos desafíos para nuestro intelecto. La dificultad va aumentando en una más que correcta progresión para evitar que nos frustremos demasiado en los primeros compases y hacernos una idea de qué nos encontraremos más adelante. Los puzles están por todos los lados en el mundo de El profesor Layton. Un mero objeto en el escenario puede llevarnos a uno y un personaje secundario puede exigirnos resolver un otro cambio de su ayuda o simplemente ponernos a prueba con un desafío opcional. En el baúl vamos recopilando todos los puzles que hemos hecho hasta la fecha y podemos marcar como favoritos aquellos que más nos hayan gustado para repetirlos cuando queramos.
La creatividad tiene sus límites y llegar hasta este número de entregas sin tener una sensación de repetitividad es casi imposible, por no decir del todo. Siempre habrá momentos en los que tendremos la sensación de haber hecho esto antes, pero no es la regla general. La variedad es uno de sus puntos fuertes, con puzles de elegir entre varias opciones según el planteamiento, mover y colocar fichas en su sitio correcto, resolver problemas aritméticos, salir de intrincados laberintos, etcétera. En el momento en el que nos quedemos atascados y no tengamos ni idea de qué hacer podemos recurrir a las pistas (tres en total y una especial) a cambio de las monedas que vamos encontrando por el escenario. Los picarats son los puntos que nos dan si resolvemos correctamente el puzle y van en relación con la dificultad de cada uno. Los fallos nos restan la cantidad de picarats que obtendremos. La pantalla táctil vuelve a ser una herramienta genial para tomar notas y ayudarnos a resolver los puzles sin necesidad de coger papel y lápiz.