Análisis
La culminación de una franquicia
Empire: Total War logra los méritos suficientes como para marcar un hito en la historia del wargame clásico.
Por CptMisson
| Publicado el día 21/05/2009 07:07
Si a todo esto le añadimos la variedad paisajística que da el hecho de abarcar casi la totalidad del mundo en el modo campaña, junto a los cambios estacionales y la ya mencionada espectacularidad de los combates navales, el resultado es abrumador: todos los detalles se han cuidado, desde el vestuario de las tropas a sus animaciones (más variadas que nunca), pasando por unas estructuras más cuidadas e interactivas que en anteriores ediciones (por ejemplo, ahora podemos parapetar tropas en el interior de edificios).
Algo que quizás o ha quedado tan bien es el hecho de que ahora el mapa de gestión esté hecho en 3D, frente a las 2D de los anteriores títulos, que permitían una estética más cercana a un tapiz, con mucho más detalle en la orografía del terreno, matices de color, etc. Una decisión poco afortunada a juicio de algunos que además no aporta ningún cambio sustancial a la jugabilidad.
Sonido
Dado que estamos hablando de un wargame cuyo modo “Campaña” puede llevarnos muchas horas entre gestión y combates, la función de una banda sonora en este tipo de títulos es la de servir de hilo musical, sin llegar a cobrar un protagonismo excesivo para no resultar redundante y terminar cansando al jugador. En este sentido, la banda sonora acompaña perfectamente al jugador según la situación en la que se encuentre, dando el tono perfecto a una batalla o relajando tensiones en el mapa de gestión.
El mapa de ruidos y efectos sonoros, además, está perfectamente orquestado, como suele ser habitual en Total War, sólo que ahora las armas de fuego toman un gran protagonismo frente a las espadas, de manera que no hará falta acercar demasiado la cámara al combate para oír la deflagración de las baterías de cañones de nuestra flota (un estruendo digno de oír, por cierto).
Las voces de los tutoriales son agradables y bien entonadas, si bien en algún momento pueden pecar de artificiosas, aunque esto son detalles menores que no le restan calidad a un apartado sonoro perfectamente ajustado y funcional.
Jugabilidad
En cualquier caso, más allá de un grafismo espectacular y un sonido acorde la batalla, la clave de esta franquicia es su esquema jugable, basado en la combinación de dos juegos distintos capaces de actuar en paralelo: un juego de gestión por turnos y otro de batallas en tiempo real con un marcado componente táctico y estratégico. Este esquema, seña de identidad de la marca, se mantiene en Empire, lógicamente, si bien cada uno de sus aspectos cuenta con novedades que han servido tanto para profundizar en la complejidad de lo que se puede llegar a hacer como para simplificar la manera de hacerlo, lo cual es, sin duda, una muy buena noticia. Todo esto tiene dos virtudes: hacer que el jugador veterano se sienta como en casa al jugar a Empire, por un lado; y facilitar las cosas al novato, por el otro.
Además, el juego incluye un tutorial muy recomendable en el que, con el pretexto de narrarnos los hechos fundamentales de la revolución americana a lo largo de cuatro episodios (que suponen la primera vez en la que se incluye una historia con argumento dentro de la franquicia), aprenderemos a familiarizarnos con todo (lo que incluye batallas navales).