Análisis
Sueños de campeón
La segunda incursión de la saga en Nintendo DS pretende superar a la primera en todos los sentidos.
Por Pablo Ayllón Lolo
| Publicado el día 24/03/2008 23:51
En cuanto hayamos adquirido un poco de experiencia en el juego podremos competir en los ocho escenarios en los que se disputan los desafíos. Cada victoria hace que aumente la reputación del equipo: la primera es Aspirante, pero llegar a ser Invencibles es cuestión de tiempo. Cuando ganemos los partidos importantes tendremos acceso a nuevos fichajes que aumentarán la categoría del equipo. De vez en cuando y a modo de contenido adicional se desbloquearán equipaciones y balones, un detalle curioso que permite un mínimo de personalización en los encuentros.
El principal problema del modo Desafío Callejero es la escasa variedad de objetivos que hay que cumplir. No es en absoluto corto, pero al final todo queda reducido a intentar marcar y ganar muchos puntos haciendo virguerías con el balón, cosa que a la larga resulta bastante repetitivo. Estar seis minutos de partido intentando mantener la posesión del balón haciendo regates sólo para conseguir la cantidad de puntos que se nos exigen es bastante aburrido. Para bien o para mal, el nivel de dificultad es bastante bajo y hay que hacerlo muy mal para perder aunque uno no sea muy diestro en este tipo de juegos. Casi se llega a agradecer, porque la idea de tener que repetir el mismo desafío una y otra vez no es demasiado alentadora. Lo ideal es coger FIFA Street 3 de vez en cuando, entretenerse jugando unos pocos partidos y dejarlo reposar. No es buena idea intentar pasarse el modo Desafío Callejero en dos días, porque en cuanto se abusa un poco de él la mecánica del juego llega a hacerse pesada.
Los demás modos de juego no tienen ni por asomo la relevancia de Desafío Callejero. Partido Rápido es justo lo que su nombre indica, una forma de jugar sin complicaciones que nos permite elegir un equipo, un escenario y las reglas del partido (por resultado o por tiempo). También existe la posibilidad de jugar con un amigo mediante la comunicación inalámbrica de DS, cosa que siempre se agradece, o por Wi-Fi, un añadido interesante pero que no da mucho de sí y que no tiene un funcionamiento precisamente ejemplar. En cualquier caso, ahí está. Lo más curioso es el modo Malabarismos, un minijuego musical en el que hay que dar con el lápiz táctil a figuras geométricas concéntricas en el momento en que se juntan. Vamos, un refrito de Elite Beat Agents mucho más terciario y con un jugador dando toques al balón en vez de los carismáticos animadores.
El control de FIFA Street 3 está implementado de una forma interesante que aprovecha bien las cualidades de Nintendo DS. Controlamos el movimiento del jugador con la cruceta y el resto de acciones las realizamos utilizando el stylus. Para pasar el balón a cualquiera de los otros dos compañeros basta con pinchar en la dirección aproximada en la que están. Para chutar cuando nos encontramos cerca de la portería basta con trazar una línea hacia arriba en la dirección deseada y tocar cuando estemos cerca de un jugador contrario para arrebatarle el esférico. Lo más distintivo es la forma de hacer regates o trucos. Una vez tengamos la posición del balón, podemos hacer que el jugador realice movimientos espectaculares con el balón trazando curvas (en forma de «L», para hacerse uno a la idea) en la pantalla táctil. Cada una representa un truco distinto que nos concederá una cantidad determinada de puntos en función de cómo los encadenemos y de la proximidad de los jugadores rivales. Si los hacemos cerca de ellos conseguiremos que se queden aturdidos unos instantes. Según los vayamos haciendo se irá llenando una barra en la parte superior de la pantalla que nos permitirá ejecutar un gamebreaker o jugada combinada.