Las dos caras de la moneda
Una de las claves que hacen de Fable: TlC un juego especial, es poder personalizar con una extensísima selección de opciones a nuestro héroe. Antes de nada diremos que tenemos a nuestra disposición diversas acciones que se realizan tantas veces se quiera, con sólo pulsar un botón, y que influyen muy mucho en nuestras relaciones con la gente. Las hay de carácter Social, Renombre, Alineamiento y Sigilo (son casi 30 en total). Las reacciones que provocarán en la gente son previsibles, aunque no siempre harán el resultado deseado si somos demasiado repetitivos, o no tenemos un aspecto muy apacible. Por ejemplo, podremos darle las gracias a alguien, "tontear" desprendiendo todo nuestro 'sex-appeal', eructar, intimidar, bailar... Todo ello influye de un modo u otro en nuestro entorno, y en cierto modo, también en la inclinación a la bondad o la maldad de nuestro héroe. Obviamente, si escogemos el bando del bien, gozaremos de una mayor ventaja, ya que no nos perseguirán implacablemente los guardias, la gente no huirá de nosotros, no tendremos que pagar multas por robo, agresión o allanamiento... aunque, para qué negarlo, nos quedaremos sin disfrutar de ese toque divertido que proporciona el lado oscuro de... la vida.
Nuestro héroe envejece con el paso del tiempo. Hay un par de avances bruscos no mucho después de comenzar, y en un par de eventos importantes más adelante en el juego. La evolución es constante, y sobre todo se notará en su cara y piel del cuerpo (la musculatura, rapidez, y otros aspectos físicos cambian su usamos experiencia, como luego explicaremos). También cabe la posibilidad de personalizar su aspecto si, previamente consiguiendo unas tarjetas de estilo desperdigadas por el mundo o tiendas, visitamos un tatuador o barbero que se encuentre recorriendo alguna zona o en una tienda fija en un pueblo. Al instante (y tras previo pago, claro) se procesará el cambio. Estos tatuajes y peinados dan más atractivo, más miedo, ambos, o viceversa, según el caso.
Al igual que en casi todo lo del juego, la lista de armas y ropas esparcidas por el mundo y a la venta es realmente amplia. En el catálogo de armas tenemos armas blancas (espadas, hachas, martillos y mazas) a dos manos (una pena que no se puedan llevar una en cada), y armas a distancia de infinita munición (arcos y ballestas). Hay que hacer mención de que las armas pueden potenciarse con el fin de que regeneren vida, tengan efecto ígneo, hagan más daño a los no-muertos... entre otros usos. Como vestimentas tendremos calzado para los pies, grebas para las piernas, guantes para las manos, ropa y armaduras para el cuerpo, y yelmos para la cabeza.
Combatir es el pan de cada día cuando salgamos de las tranquilas villas donde tener vida social. No es demasiado grande el número de clases de enemigos que saldrán a nuestro paso; la presencia de bandidos será la más notoria, pero Hobbes (una especie de diablillos enanos), balverinos (similares a los lobos, pero a dos patas) y otros enemigos como trolls, (normales, de tierra y de hielo, siendo estos últimos novedad en The Lost Chapters) también intentarán hacernos la vida imposible, atacando en grupo generalmente. A veces hacen de "jefazos", junto con otros enemigos únicos que no desvelaremos para dejaros con la sorpresa.
Una vez los hayamos identificado (los recubre una aureola roja sin necesidad de fijar blanco), nos adentramos en la batalla y podremos atacar continuamente, protegernos, hacer volteretas para esquivar, o usar magias. El héroe tiene una barra de salud y otra de poder mágico. La segunda se recarga poco a poco automáticamente, y la otra sólo con los potenciadores en las armas. Por supuesto que ambas pueden ser regeneradas con la toma de la aropiada poción o elixir. Tras derrotar al enemigo, dejará caer experiencia, que recogeremos al andar sobre ella o al atraerlas pulsando la tecla pertinente. Esta experiencia la podemos cambiar en el Gremio de los Héroes a cambio de mejoras en Fuerza (Físico, Salud y Dureza), Habilidad (Velocidad, Precisión y Astucia) y Voluntad (diferentes tipos de conjuros y la barra de poder mágico). Aunque se tarda bastante en subir los atributos con la experiencia, la dificultad del juego no es ni mucho menos elevada. Hay una excesiva cantidad de pociones disponibles, obtenibles comprando o al dejarlas un enemigo (cosa relativamente común), y en general los combates no suponen un sobreesfuerzo salvo ocasiones puntuales. Lo mismo pasa con las ampollas de resurrección, que nos resucitan automáticamente al reducirse al mínimo la barra de salud. Es el mayor punto flaco del juego, sin ninguna duda.
Aquí estamos sobre un teletransportador (portal Cullis).
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Vayas por donde vayas, algún tipo malo encontrarás...
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Eso ha sido un golpe duro (y tanto...)
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Hagas lo que hagas, con cicatrices seguro que acabas...
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