Análisis
Destronando a Geese Howard como Rey de la lucha
En respuesta al éxito de Street Fighter 2, SNK dio al mundo dos nuevas sagas que rivalizarían directamente con el juego de Capcom. Fatal Fury es una de ellas.
Por Pablo González Taboada
| Publicado el día 13/01/2005 20:48
La conversión del Arcade a Super Nintendo realizada por Takara no pudo ser más simple. Se limitaron a añadir dos modalidades de juego y un menú de opciones, así como tres únicos personajes a controlar. Los modos de juego serían "Champion Battle", para un único jugador y "Street Fight", el famoso versus para dos jugadores, uno contra otro.
Champion Battle se correspondería el modo Arcade o modo historia. Podíamos seleccionar a Terry Bogard, su hermano Andy Bogard o Joe Higashi, cada uno de ellos con un estilo de lucha propio y característico. El modo se desarrollaba en 11 fases, dos de pelea y una de bonus, así hasta la llegada de la batalla final frente a Geese Howard.
La mecánica era tan simple como dar fin a todos los personajes que nos saliesen al paso a lo largo de las 11 rondas, Michael Max y Duck King como los dos primeros contrincantes, Tung Fu Rue y Richard Myer ocupando cuarto y quinto puesto, Hwa Jai y Raiden en séptimo y octavo lugar, y finalmente en décimo y décimo primer lugar Billy Kane y Geese Howard. Las rondas tres, seis y nueve las ocuparían unas fases bonus en que nuestro personaje aparecía en una playa y debía romper neumáticos que aparecían de la nada a base de golpes en 20 segundos de tiempo máximo, obteniendo así una puntuación.
Cada batalla finalizada conllevaba a una serie de diálogos entre nuestro personaje y Geese Howard que nos iba acercando a él, formando así el modo historia aunque era igual independientemente del personaje controlado, cambiando únicamente el nombre del personaje en una u otra situación. Como no podía ser de otra manera al final ganaríamos, dando fin a la vida de Geese al tirarlo por un edificio alto, perdiendo el aliento vital tres horas después en un hospital.
Para vencer a tan poderoso rival nuestros tres personajes disponían de una gama de movimientos cuanto menos interesante. Utilizaríamos un total de cuatro botones, dos patadas y dos puñetazos alterables en función de la altura (barridos, puñetazos altos...) si presionábamos el pad analógico en una dirección concreta. La variedad de golpes sería aún mayor al realizar ataques especiales, una novedad ya implantada en Street Fighter y que en Fatal Fury aún le quedaba por perfeccionar. Cada uno de los personajes disponía de unos cuantos, cuatro exactamente tan famosos como la ráfaga de agilidad de Andy o el torbellino de Joe, así como una versión muy primaria del Power Geist de Terry que también podía efectuar Geese.
De lo que no podemos quejarnos era de la IA del juego, configurable desde el modo Options y que suponía un verdadero reto para todo tipo de jugón, tanto casual como experto, sobretodo con Raiden, cuya inteligencia superaba la media incluso en el nivel de dificultad más bajo, llegando a desesperar en ocasiones. Por el contrario el resto de personajes no suponían -salvo en niveles altos- un desafío a los magos del pad, ni siquiera Geese, quien tampoco era demasiado poderoso pese a ser el jefe final.