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Ferrari Challenge: Trofeo Pirelli
El caballo deja de ser rampante
Ferrari, una marca que se prodiga poco en los videojuegos
Hablar de Ferrari significa referirse probablemente a la marca de coches más deseada por todo buen conductor que se precie. Desde que fuera fundada en 1929 por Enzo Ferrari, la exclusividad y el lujo de sus vehículos han convertido a la marca italiana en la máxima referencia mundial de la industria automovilística. En sus primeros años Ferrari sólo fabricaba coches de carreras, pero desde 1947 pasó a producir también coches de alta gama para unos pocos privilegiados. Así, Ferrari empezó a convertirse en la leyenda que hoy en día es, tanto dentro del automovilismo de alta competición como de los coches de lujo. A nadie se le escapará seguramente el dominio ejercido en la Fórmula 1 durante varias épocas, especialmente durante la primera mitad de la década en que nos encontramos, gracias al encomiable trabajo del heptacampeón alemán Michael Schumacher.
Si en la realidad es una utopía poder experimentar las sensaciones de un Ferrari, tampoco es que en el mundo de los videojuegos haya habido muchas oportunidades de catar los míticos vehículos de la escudería de Maranello. Más allá de los habituales juegos de Fórmula 1, Ferrari no se ha prodigado mucho en sus apariciones virtuales. Quizá el primer antecedente realmente importante del desembarco del espíritu ferrarista en el mundillo de los videojuegos llegó con el conocido F355 Challenge, el simulador desarrollado por AM2, el estudio de Sega comandado por Yu Suzuki. El juego vio la luz en las salas recreativas y más tarde sería llevado a Dreamcast y PlayStation 2. Pese a ser un auténtico simulador, el juego tenía ciertas carencias, como la existencia de un único vehículo o la imposibilidad de usar otra cámara que no fuera la del interior. Ya en años posteriores la licencia de Ferrari fue abriéndose a nuevas sagas, como Project Gotham Racing, a cargo de Bizarre Studios, o de Gran Turismo, ésta última a cargo de Poliphony Digital.
Aprovechando el 60 aniversario de Ferrari, en 2007 se llevó a cabo el Trofeo Pirelli, una competición poco mediática pero que ha sido la excusa para que System 3 lograra la licencia de Ferrari para hacer un juego exclusivo de la marca italiana. Al margen de la licencia, que incluye unos cuarenta coches y la presencia de muchos de los patrocinadores de la escudería (Shell, Puma, Acer), para garantizar una experiencia más realista el desarrollo del juego ha contado con la colaboración de diversos ingenieros de Ferrari, así como de Bruno Senna, piloto del equipo iSport de GP2 (antesala directa de la Fórmula 1) y sobrino del mítico Ayrton Senna.
Ferrari Challenge: Trofeo Pirelli apareció hace ya algunos meses para PlayStation 3, y ahora se presenta en Wii como una adaptación directa de la versión de la consola de Sony. Veamos pues cómo se ha adaptado este simulador a las peculiaridades de Wii.
Adaptando la simulación al Wiimote
Ferrari Challenge: Trofeo Pirelli es un juego que se sitúa entre la simulación y lo arcade. En la versión de PlayStation 3 era un simulador en toda regla, pero el traslado a Wii ha traído consigo una pequeña reducción en el grado de simulación para compensar las posibles dificultades del control con el Wiimote. Aun así, el juego está más cercano a un simulador que a un arcade de velocidad.
Los juegos de carreras serios no son una vertiente que se haya explotado demasiado en Wii, probablemente por las reticencias tanto de jugadores como de desarrolladores a tener que dejar de lado el control clásico, muy arraigado entre los aficionados a este tipo de juegos. A pesar de ello, System 3 se ha atrevido a llevar a Wii el que hasta ahora sea probablemente el juego de carreras más realista para la blanca de Nintendo. Para ello, se ha optado por ofrecer dos tipos de controles: uno más adaptado al Wiimote y otro algo más clásico.
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