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Ferrari Challenge: Trofeo Pirelli

Wii



Análisis

El caballo deja de ser rampante

Tras aparecer en PlayStation 3 hace algunos meses, Ferrari Challenge: Trofeo Pirelli viene a intentar llenar un ámbito poco explorado en Wii como es el de los juegos de conducción realistas.

Por Eternal | Publicado el día 08/09/2008 01:41

El primer tipo de control se basa en el uso exclusivo del Wiimote, sin apoyo del Nunchuk. Si optamos por este tipo de control, el Wiimote debe colocarse en posición horizontal para hacer los giros inclinándolo a derecha o izquierda según convenga. A grandes rasgos, con “1” aceleramos y con “2” frenamos, mientras que “A” hace las veces de freno de mano y “B”0 las de retrovisor. Además, si se juega con cambio manual, hay que mover el Wiimote hacia arriba o hacia abajo para subir y bajar marchas. Este control es tremendamente impreciso y desesperante, pues es evidente que el Wiimote no siempre reconoce el grado exacto de angulación que pretendemos dar. Así, puede suceder a menudo que, ante una curva muy cerrada, intentemos inclinar al máximo el periférico y la respuesta no sea el mayor grado de giro de que dispone el vehículo que estemos pilotando. Este tipo de control puede completarse con el uso del volante oficial de Wii, pero la experiencia jugable no mejora demasiado.

El segundo tipo de control se acerca más a los cánones de un mando clásico, al combinar el Wiimote y el Nunchuk. En este segundo caso, con el stick del Nunchuk dirigimos el vehículo. Para frenar usamos el “Z” y para acelerar el “B”, mientras que “C” hace de freno de mano. En cuanto al cambio de marchas, si es manual, se maneja con “1” y “2”. A simple vista este control puede parecer algo engorroso, pero si queremos disfrutar del juego acabaremos optando por él. En realidad es como jugar con un mando tradicional dividido en dos partes. Está claro que no ofrece la comodidad de un pad clásico, pero al menos no es tan cansado y pesado de jugar como el otro tipo de control.

El juego no permite jugar con el mando de la Gamecube o con el clásico, lo cual no habría estado mal como una tercera opción. El control con el Wiimote exclusivamente ofrece una jugabilidad poco atractiva una vez pasada la novedad de las primeras partidas. Quizá ese control sea excelente para juegos desenfadados como Mario Kart, pero no para simuladores más o menos realistas. No obstante, por lo menos el control combinado con el Nunchuk sí es más o menos jugable para un juego de estas características, aunque no tan cómodo como el que ofrecen los mandos a la vieja usanza.

En cuanto a las cámaras, hay tres exteriores y tres interiores para un total de seis. Las exteriores se dividen entre una situada a distancia media, otra a una distancia algo más cercana y una última situada sobre la parte trasera del coche. Por su parte, las interiores se dividen entre la que ofrece la vista de todo el salpicadero, la que sólo permite ver un poco del capó y la típica en que sólo vemos el asfalto que se extiende a nuestros pies.

Como ya se ha dicho, Ferrari Challenge: Trofeo Pirelli tiene un componente de simulación bastante exigente que lo aleja de los típicos arcades. La conducción no es fácil, por lo que no esperéis poder entrar de forma suicida en una curva para dejaros las ruedas frenando en el último momento. Si hacéis eso, acabaréis en la grava una y otra vez. Por ello, hay que frenar con mucha antelación, tal y como sucede en la realidad. No obstante, las ayudas a la conducción son muy útiles para ir familiarizándonos con el juego, algo que agradecerán los menos expertos en este tipo de juegos, pues pueden dar lugar a dos tipos de jugabilidad: una con un ligero toque arcade (podremos virar en la grava, por ejemplo) y otra más realista. Así, esas ayudas a la conducción son las siguientes:

-"Línea de carrera": Es probablemente la ayuda más útil, pues a veces es difícil calcular las distancias de frenado para rascar tiempo. De este modo, esta ayuda nos indica tanto la mejor trazada como los puntos donde hay que frenar o aquellos donde simplemente hay que "ahuecar" el acelerador.

- Transmisión y pantalla TAQ: Como en todos los juegos de carreras, podemos elegir entre cambio manual y automático, pero, además, se incluye una opción intermedia que es la de semiautomático, en la que el coche reduce por sí solo cuando frenamos, pero en la que el subir marchas corre a nuestro cargo. Asimismo, podemos prescindir del cuentarrevoluciones, que nos indica cuando debemos cambiar de marcha si estamos jugando en manual.

- Control de estabilidad: Sirve para evitar los derrapes y se puede ajustar entre seis niveles diferentes.

- Control de tracción: Posiblemente os suene por lo que dio que hablar en la Fórmula 1 cuando se decidió suprimirlo de cara a la presente temporada. Su cometido es el de mantener la estabilidad del coche al acelerar, evitando que las ruedas patinen.

- ABS: Es el sistema antibloqueo de los frenos y se puede configurar entre cinco niveles.

Los ajustes mecánicos también tienen su cabida dentro de algunos modos de juego. La personalización no es muy grande, pero podemos modificar hasta cinco apartados mecánicos: la distancia al suelo, la suspensión, los amortiguadores, la barra antibalanceo y la alineación.

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