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El verdadero apartado estrella de Fight Night es, sin ningún lugar a dudas, el Modo Carrera. En él, debemos crear desde cero a un púgil, partiendo de su apariencia física, así como las posiciones de lucha y parámetros como la fuerza, velocidad o agilidad.
Una vez creado nuestro personaje, llega el momento de la acción. Lo primero que tenemos que hacer es contratar un combate para ir adquiriendo experiencia y la reputación necesaria para continuar progresión y convertirnos en un respetable boxeador. En el menú de selección va apareciendo información a modo de publicidad sobre todo lo concerniente a nuestro próximo evento. Para llegar en forma al mismo hay que realizar diversos entrenamientos. Entre ellos podemos elegir entre hacer pesas o probar nuestros puños y golpes con un saco de arena, por mencionar dos. Si los realizamos con éxito, algunas de nuestras facultades aumentarán bastantes puntos pero otras se reducirán levemente. Siempre hay que tratar de mantener un cierto equilibrio. A medida que obtenemos victorias, nuestros fondos monetarios también se ven aumentados. Gracias a esto podemos comprar diversos accesorios como pantalones, guantes o nuevos movimientos.
A la hora de tomar el control en el cuadrilátero, nos encontramos con un sistema algo duro y por el que necesitaremos varios combates para dominar de una manera decente a nuestro púgil. Contamos con seis diferentes configuraciones para elegir la que más se adapte a nuestros gustos. La mayoría de ellas hacen uso de los joysticks analógicos para efectuar los ataques, gracias al denominado sistema Total Punch Control System. Cada luchador posee además determinados golpes característicos que asestan mayor daño al contrincante, pero son difíciles de ejecutar.
Cuando dejemos a un rival aturdido y con posibilidades de que bese la lona, el sonido de la acción desaparece, otorgando un excelente aire de confusión. Hay que aprovechar ese instante para tumbarle ya que si nos abraza o pasan unos segundos, la ocasión desaparece. Cuando somos nosotros los derribados, toda la pantalla se torna borrosa y sólo distinguimos a duras penas la silueta del árbitro que está contando hasta diez. Para proseguir en el combate antes de que concluya la cuenta atrás, hay que juntar los dos sticks analógicos en un punto central para recobrar la visión. Las dos primeras veces que caemos no suele ser complicado el reincorporarse, pero si somos tumbados en más ocasiones la cosa se complica bastante.
Al concluir cada round, tenemos la opción de curar nuestras heridas en los treinta segundos que tenemos de descanso. Según la zona, podemos reducir inflamaciones de pómulo o cicatrizar diversas heridas, aunque en la mayor parte de ocasiones no da tiempo de reestablecer a nuestro púgil todo lo que quisiéramos. Como novedad en la versión de PlayStation 3 se ha incluído un modo para combatir en primera persona, donde hasta parecerá que nos duelen de verdad los golpes rivales. A medida que se van produciendo, la pantalla se nubla a la par que se torna de un color rojizo.
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